miércoles, 7 de junio de 2017

Feria



Estuve en la Feria del Libro de Madrid. La noche anterior los alegres optimistas me advirtieron de que iba a llover. Tormentón, aclararon… Agradecí su preocupación pero no cogí el paraguas. No tengo paraguas. Hizo un calor de justicia. Gracias por los presagios.
Fue un día maravilloso. Multitud de personas, la esperanza de la literatura, paseando bajo el sol, parándose a mirar, a tocar y a escuchar. Se puede leer de muchas maneras. Llegué con la ilusión de sumergirme en uno de los sueños de mi vida (nada tiene que ver con el amor de mi vida), pasé frente a la caseta 26, en la que los lectores esperaban la llegada de su adorado Màxim Huerta. Mi adorado Máximo. A punto estuve de robarle algún cliente, pero me contuve. No me pareció justo porque en realidad ellos habían ido a hablar de su Iceberg, y no les interesaban mis Amapolas. Sal por la puerta grande, maestro. ¿O es Puerta Grande?
Mi hermana apareció con mi cuñado en mano. Quisiera encontrar una excusa para enfadarme con ella, pero no puedo, porque nunca falla. Igual que Gemma, María (con su recién estrenado ascenso), Natalia, Ana… Siempre están ahí, dicen que les emociona verme, yo creo que mis emociones les preocupan más de la cuenta, saben que soy de lágrima fácil y pensarán que, si me dejo llevar, puedo contagiar mi berrinche a una caseta entera. Incluso pasados los cuarenta sigo siendo la pequeña del equipo. Me compraron libros, otra vez, cosa que voy a empezar a prohibirles porque no veo la necesidad de comprarme un libro en cada una de sus visitas. Además, me piden que se los dedique para unas personas de las que nunca hablan, creo que se inventan los nombres. Mi amiga Lady Alessandra, sin ir más lejos, me mandó una foto el otro día con los 8 ejemplares que tiene de mis tres libros. Parecía estar muy orgullosa, igual cree que en unos años tendré un nombre en el mundo de la literatura y que hará fortuna con ellos… ¡Suelta el cántaro de leche ya, amiga, que este no es tu cuento!

Me gusta dar las gracias, qué le voy a hacer, cada cual con sus manías. Tenía que haberme apuntado los nombres de los que vinieron a verme. Aquellos que le robaron minutos a su día para acercarse hasta la caseta 44. Como Francisco, que me trajo una sopa de letras que él mismo había hecho con palabras de mi libro. O la madre de Elena, que buscaba una historia para que su hija volviera a sonreír y eligió la mía. Y Carmen y Félix, derrochando estilo y cariño. Y un Príncipe que vino desde Siberia y que me encandiló. O algunas de mis blogueras literarias favoritas como Sandra, Sara y Pepa, claro, que está a mi lado desde mi primer parto. Y mis compañeros aeronáuticos, de ayer y de hoy. De siempre. Luis, Quique, Irene, Ana, Pilar, Mariano, Pepe… Mis amigos Antonio y Lars. Sorpresón. También apareció Carmela, sofocada porque creía que no llegaba.  Me emocionaste, querida. Y a nuevas conocidas como Gemma, la madre de Marta, Remei con su hija y ambas con sus sonrisas… Hasta tú estuviste, escondido entre la multitud, acompañándome desde tu sombra. Te intuí. 
Todos, incluso los que no menciono, pusisteis el broche de oro a mi paseo por este campo de Amapolas tan inolvidable. Dedicarle nuestro tiempo a los demás es un acto de generosidad, gracias por no inventar excusas y por encontrar razones para pasar a verme.
Como lectores, también sois protagonistas de la novela. Os lo dije a muchos de vosotros, y lo repetiré hasta el fin de los tiempos: sois los protagonistas de la historia de vuestra vida, escribid la mejor de las obras.

Nos encontraremos en el camino, aún queda mucho por andar.  Y soñar. Y escribir. Y vivir. Mientras tanto, permitidme que os hable del protagonista de mi próxima novela… 

4 comentarios:

  1. Me encanta. Es como haber estado... ¿Puedo conseguir tu libro?

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    1. Muchas gracias. Claro que puedes... Si paseas por la feria en la 44 dejé algunos. 😉

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  2. Me encanta, me super encanta como escribes, como transmites y como te expresas de cada instante.
    Me hace querer leer tus Amapolas, ya mismo.

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    1. Pero qué bonito mensaje. Gracias Elena, con esa sonrisa, mis Amapolas estarán encantadas de recibirte... Un abrazo fuerte. Gracias.

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