lunes, 26 de diciembre de 2016

Todos nos marcharemos

Todos nos iremos. Sin excusa, sin excepción y sin indulto. Nos marcharemos en un atardecer cualquiera, o puede que nos toque la madrugada. Sólo la muerte lo sabe. Ella, que sonreirá orgullosa y que ya sabe de su victoria desde el momento en el que nos vio abrir los ojos por primera vez. Ella, a quien le corresponde escribir el desenlace de todas y cada una de las vidas que se cruzan en su camino. Ella volverá a ganar.
Ayer se fue otra de las voces de nuestros recuerdos, George Michael desapareció el día de Navidad, parece una broma, pero así se le antojó al destino que fuera. O quizá el británico tuviera una premonición que le llevó a componer Last Christmas, sólo él lo sabe. Lo supo.
A muchas personas las Fiestas de Navidad les resultan odiosas, tristes e incluso innecesarias. Nadie está obligado a ser feliz, eso está claro. El recuerdo de los que no están les llevan a aborrecer más estos días en los que se topan con una frase o una imagen en cada esquina que les recuerda que ellos no serán tan dichosos, porque no estarán acompañados de aquellos a los que quieren. Nos cuesta entender que esto no es más que una carrera de relevos y que, entregado el testigo, hemos de fijar nuestra atención en el que continúa corriendo. Ahora se puede odiar la Navidad sin medir nuestras palabras, no hacen falta susurros respetuosos ni palabras encriptadas. No, odio la Navidad, dicen algunos con el brillo enfurecido en su mirada. Sus razones tendrán y hemos de respetarlas.
Pero yo, que me empeño en llevar la contraria, yo, que sólo creo en el dios que cada cual lleva en su interior, y que he crecido celebrando unas tradiciones que no pienso dejar aparcadas en la cuneta porque ahora sea una moderna que todo lo entiende y todo lo respeta, no odiaré esta celebración. Antepongo la tradición a las creencias, así de paradójica soy. Yo, que no tengo idea de nada, y que también he perdido a una persona muy importante este año, quisiera decirles a aquellos que se enfadan por la invasión de las luces que cuelgan del cielo y las aglomeraciones de gente en las calles, que no se sientan incómodos, porque tampoco es para tanto. No defenderé religiones ni filosofías, la hipocresía no está en mi genética, y no estoy aquí para dar lecciones de nada. Pero sólo diré que algún día, más pronto o más tarde, todos y cada uno de nosotros saldremos por la puerta, por arriba o por abajo, y no regresaremos jamás.

No nos quedemos sentados en ese banco, observando a todo el que pasea a nuestro alrededor y criticando una vida que no nos gusta. No nos anclemos en la pena de la despedida, porque mientras echamos de menos a los que desaparecieron, recordando las palabras que no dijimos, nos estamos perdiendo momentos con los que siguen aquí y a los que, quién sabe, quizá les podamos dedicar esas palabras o esos momentos inolvidables que decidimos silenciar un día. No debemos olvidar a los que formaron parte de nuestra vida, incluso es bueno traerlos de vuelta con alguna anécdota, un aroma o una imagen. Pero no olvidemos que el camino que ellos tomaron será el mismo que tomemos nosotros. Y lo tomaremos todos, es inevitable. La inmortalidad es una de las mejores creaciones de la fantasía, pero la vida es la única realidad que tenemos. Un regalo único e irrepetible. A veces sonreír es lo más inteligente que podemos hacer, aunque no tengamos razones para hacerlo. Prueben, si no me creen.
No perdamos el tiempo. No malgastemos la vida. Porque para ella, no hay segunda oportunidad que valga.
Algunas pérdidas las recordamos porque forman parte de lo que somos, aunque nunca les conociéramos. Este ha sido un año de despedidas de voces que escribieron parte de la banda sonora de nuestra vida y por eso sentimos que una parte de nosotros también se esfuma. Sean o no ellos los protagonistas de nuestros recuerdos, subamos el volumen de nuestras gargantas, cantemos con el alma y sintámonos agradecidos por seguir estando aquí, por todo lo compartido a lo largo de nuestra vida y por lo bueno que aún tenemos a nuestro alrededor. Nos marcharemos, no lo olviden, no se permitan que llegue ese instante lamentando aquello que no hicieron, aquello que no dijeron… Aquello que dejaron para más adelante.

Todos nos marcharemos. Sin excepción. Pero de nosotros depende desaparecer para siempre, o quedarnos en el recuerdo de los que nos sobrevivan. 

7 comentarios:

  1. Yo tampoco creo en Dios o al menos creo que no sería cristiano viendo lo que hay en el baticano si creo en mi Dios o creo de alguna manera Dios está vivo en todos nosotros como dice una gran amiga "tenemos el ADN De Dios " de alguna manera Dios está en todas las personas buenas o malas solo que ellas deciden o su alma no aprende y no es consciente Dios es imposible de evitar como dice la Biblia y jesus alguna vez ley ;no pertenezco a este mundo 🌎 pero voy a vivir y morir en el para crear consciencia y esto para mí es una gran concentración de almas que de alguna manera todas están destinadas y conectas que su principal misión es crecer y aprender de las otras almas y a la vez enseñamos también crece nuestra esencia y luz y consciencia todos somos iguales ante Dios y todos tenemos una relación como todas las personas que forman parte de nuestra vida unos pensamientos que te liberan y que te dejan ver más allá mirando con el alma si pues al acuerdo con el universo entero todo está escrito y pasa tal y como es entonces cuando perdemos o ganamos es parte del plan si muere alguien también como nosotros vamos a morir cual sea nuestro rol da igual todos tenemos que seguir y aceptación y amor por cada día cada suspiro de aire es una nueva bendición unas alma mueren pronto para enseñar con el dolor de su pérdida igualmente que el dolor es inevitable para aprender y es parte de la vida otros almas viven muchos años para enseñar mucha sabiduría y crecer como es lo que hay que hacer conscienctes que otros viven para ser raros y malos y extraños y otros para competir y otros viven para crear consciencia y ser felices y valorar la vida lo pequeño la felicidad de la familia de lo sencillo me a encantado el artículo muy bonito mi humilde opinión jejejeje un cordial saludo

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  2. Leerte con el aire contenido. Eso sí que es un placer. Gracias Laura

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  3. Me ha gustado mucho tu escrito. Es mejor no recrearse en las tristezas, porque nos perdemos mucho del hoy que nunca volverá. A mí me encanta la Navidad. Pero no piso el centro de Madrid. Eso si que me agobia, pero de forma física. Un abrazo y Feliz Navidad-

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    1. Me encanta lo del agobio de forma física... Un abrazo fuerte Zarzamora. Felices Fiestas para ti.

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  4. Muy coach pero bonito. Un saludo y Feliz 2017. Luis.

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