lunes, 7 de noviembre de 2016

Aprenderás

Aprenderás. Puede que a los treinta o quizás a los cuarenta, puede que mañana o dentro de unos meses, pero créeme si te digo que aprenderás.

Aprenderás que las promesas no siempre se cumplen, pero que eso no significa que nazcan del engaño, simplemente a veces no se tiene la fuerza necesaria para mantenerlas con vida. 
Aprenderás que las personas importantes no te fallan, y que en caso de equivocarse no dudan a la hora de pedir perdón. Aprenderás que cuando le importas a alguien, te busca y te persigue, te conquista, te escucha y te abraza. Y que lo hace sólo por eso; porque le importas, sin esperar nada a cambio. Aprenderás que todos tenemos un pasado, una vida que arrastramos como un reno arrastra su pesado trineo, y que soltamos lastre solo cuando estamos preparados, pero aprenderás que no está bien utilizar esa carga para justificar nuestros errores. Aprenderás que hay personas que necesitan de tu energía y de tu alegría para seguir viviendo, personas que están ancladas como un barco naufragado años atrás sin conseguir salir a flote, no porque no puedan sino porque no quieren, porque hay almas que se sienten cómodas en su propio caos. Aprenderás que la honestidad se defiende siempre al principio de todo, pero que hay que ser valiente para ser fiel a uno mismo con el paso de los años, que los cobardes se refugian tras las máscaras diseñadas por su incapacidad, aprenderás que no hay que justificar los actos equivocados de los que nos rodean, y que el daño nace de un acto egoísta.

Aprenderás que no todos somos iguales, que cada cual siente de manera diferente y que aquello que a ti te parte el alma a otros apenas le roza la piel. Aprenderás que el miedo y la confusión son sólo excusas que significan: no quiero estar a tu lado. Aprenderás que el que quiere ser libre lo es, y no se mezcla con corazones enamorados, que por muy especial o diferente que seas al resto, no conseguirás cambiar eso que no te gusta de ese alguien. 
Aprenderás que, aunque seamos personas diferentes, todos somos eso: personas. Que a pesar de tu empatía y tu buen corazón, no tienes que convertirte en sicólogo, madre o padre, ni enfermera de nadie según cuál sea su requerimiento. Aprenderás que la vida te pone delante a personas diferentes y que nadie es culpable de lo que ocurra después, porque tú eres dueño de tus actos, tú eliges si quedarte o alejarte, y eres tú el que decide engañarse a veces creyendo una mentira sólo porque sabes que la verdad escribirá el punto y final de tu historia. Y entonces aprenderás que la soledad es uno de los mejores lugares que existen para seguir aprendiendo.

Aprenderás entonces que la vida no es más que un juego en el que nos paseamos por un tablero invisible en el que nosotros mismos dibujamos cada casilla, un juego en el que nunca conocemos a los contrincantes ni a aquellos que serán nuestros aliados tarde o temprano, un juego en el que nos movemos según la carta que nos vaya tocando… Sólo un juego. Y algún día aprenderás que, aunque este sea el mismo juego para todos, cada uno pone sus reglas, cada cual tiene su manera de jugar, y que nada ni nadie podrá decirte lo que debes hacer en cada momento, porque tu ficha es tuya, y hagas lo que hagas, tú decides tus movimientos. 
Aprenderás, eso seguro.

5 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho... Sobre todo el final. Cada uno ha de preocuparse de su partida, sin olvidar a los demás, claro, y con respeto. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Zarzamora, a seguir jugando entonces! Un abrazo.

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