lunes, 29 de agosto de 2016

Un héroe anónimo

Hace algunos meses alguien me preguntó quién era mi héroe favorito.  No supe qué responder. ¿La palabra héroe es real o es ficción? ¿Deben los héroes tener súper poderes? ¿Puede un héroe ser una persona anónima? Hoy, después de darle mil vueltas al asunto, por fin he dado con mi respuesta. Ya tengo mi héroe favorito.

Es una persona de carne y hueso, sin atuendo alguno que lo identifique como un ser de otro planeta, es un hombre normal, que amanece de mejor o peor humor, que viste con la misma ropa que todos vestimos y que comparte sus mejores-y peores-momentos con las personas a las que quiere. Se llama Pablo Romero. Es periodista. Tiene cuarenta años y es el tercero de cuatro hermanos. Pero Pablo tiene un pasado marcado por la tragedia, y si la sinrazón no le hubiera arrebatado a una de las personas más importantes de su vida hace 23 años, hoy no estaría hablando de él. Ojalá fuera así.

El 21 de junio del año 1993, un coche bomba explotó en la Glorieta de López de Hoyos de Madrid, siete personas perdieron la vida. Los asesinaron. Entre ellos había hijos, hermanos, esposos y padres. Como el de Pablo. Desde aquella mañana, en la que el terror nos envolvió a todos una vez más, él es huérfano. Pero, pasados unos días, mientras el resto del mundo regresaba a su vida, muchas víctimas tuvieron que aprender a lidiar con el dolor provocado por la ausencia de sus seres queridos.

Aunque los atentados cesaran hace un tiempo, y para algunos el terrorismo ya sea cosa del pasado, todavía quedan muchas víctimas vivas que, con mayor o menor esfuerzo, pudieron encontrar una razón para seguir viviendo. Como hizo Pablo. Como hicieron otros tantos.

Hace tres años, cuando los delitos cometidos por los autores-jamás juzgados ni condenados- estaban a punto de prescribir, Pablo sintió que algo se activaba dentro de él y tomó una de las decisiones más importantes de su vida; no dejaría en el olvido a aquellos que murieron en manos de la barbarie. No volvería a enterrar a su padre. Con el tiempo pisándole los talones, se puso a trabajar sin descanso, convencido de que hallaría la manera de encontrar una pista entre los miles de renglones cubiertos de polvo que completan el sumario del caso, para dar con el responsable de aquel atentado. Lo encontró.

Desde entonces no ha cesado en su investigación, ha levantado las alfombras de los lugares que antaño pisaron aquellos que detenían, juzgaban y encarcelaban a los criminales. E incluso ha tenido el coraje de sentarse delante de más de un terrorista, sin saber que, detrás de la mirada de uno de ellos, podría esconderse el asesino de su padre.
He leído y releído los capítulos de su investigación, y me he conmovido como imagino que lo habrán hecho centenas de personas, contagiadas por las agallas y el valor de este chico. Le he escuchado hablar en una entrevista, con la rabia contenida y con la seguridad de estar haciendo lo correcto. He admirado el coraje que le ha llevado hasta el lugar en el que está ahora, con la única intención de poner nombre y apellidos a la persona que decidió arrebatarle a su padre. Hacer el trabajo que otros no hicieron.

Por él, y por todas las personas que han sido víctimas de la injusticia, he decidido dedicarle unas letras con la ilusión de ayudar a que su historia se propague, y con la esperanza de que, entre todos, consigamos darle voz a una víctima que se ha enfrentado a sus fantasmas con el único fin de conocer una verdad que nadie se ha atrevido a contarle hasta ahora.

Su historia, como otras tantas, merece ser relatada, y espero que tras leer los artículos que adjunto, referentes a su investigación, entiendan que, hasta que no haya en el mundo una sola persona sin un familiar o un conocido víctima de un atentado, el terrorismo nunca será cosa del pasado. ETA no es pasado.

Cuando lean su historia, tengo la certeza de que entenderán las razones que me han llevado a nombrarle mi héroe favorito.



Artículos de Pablo Romero:



3 comentarios:

  1. Madre mía, a ti no hay asunto que se te resista... precioso escrito y merecido, escuche la entrevista y me ha dejado alucinado. Felicidades por propagar su historia, un saludo

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  2. Yo también le escuché en la radio. Ojalá se haga justicia. Además todo se lo ha currado él solito. S
    Solo se viaja más rápido, dijo en la radio.

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    1. Así es, yo también lo escuché, y pensé qué difícil debía ser hacerlo así, aunque tiene mucha razón. Un abrazo Zarzamora.

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