lunes, 24 de octubre de 2016

Soy responsable

El otro día, un amigo me dijo que tengo que tener cuidado con lo que escribo aquí, porque soy responsable de mis letras. Yo asentí sin tener muy claro de qué me estaba hablando ni de hasta dónde llegaba esa responsabilidad y, al volver a casa, me senté a leer y releer todo lo escrito en mis folios eternos. Confieso que me sonreí en más de una ocasión, porque descubrí que tengo más personalidades que Mortadelo… ¡Aquí hay de todo!, ¿y de todo ello soy responsable...?
¡Bendito vicio este de las letras!


Sí, soy responsable de lo que escribo, al fin y al cabo estas palabras son paridas en un rincón que me pertenece, y es mi voz la que habla. Pero que conste que, aunque este sea mi hogar, cada día celebro una jornada de puertas abiertas, y son bienvenidas todas las personas, palabras, emociones y reprimendas.



No sé nada. Repito: no sé nada de nada. La ignorancia es muy atrevida, y puede que por eso yo sea tan valiente, porque soy ignorante. Y si de algo soy culpable es de plasmar en un folio cualquiera de las realidades que veo a mi alrededor, dentro o fuera de mi hogar. Dentro o fuera de mi vida. A veces sólo necesito una palabra o una frase para que mi cerebro empiece a teclear, y por mucho que lo intente, soy incapaz de controlar los dedos que aporrean las teclas de mi cerebro. Pero sí, asumo mi responsabilidad. Es mi obligación.

Cuando recibo un gracias por alguno de mis escritos, siempre devuelvo las gracias, porque es el lector el que elige qué significado dar a mis palabras. Y cuando soy criticada por alguna reflexión, también doy las gracias (discutir es agotador a veces), lamentando en secreto no tener más tiempo libre, para regresar a la escuela a estudiar de nuevo y seguir aprendiendo. Pero como de
momento no me queda otra opción, seguiré aprendiendo por aquí… Soltando cualquier parrafada, opinando, e intentando reflexionar, para colocarme después en el paredón; a esperar el merecido castigo o aplauso.

Sí, soy responsable. Lo asumo. Pero lo soy de mis letras, no de las vidas que las leen. Y como dijo mi hermana una vez: entrar aquí es voluntario, no se sientan obligados, yo les seguiré queriendo, o respetando, según nuestro grado de amistad.

El atrevimiento de la ignorancia: esa es mi culpa. O mi suerte, según se lea mi palabra, la de Laura.


4 comentarios:

  1. Sigue siendo así de ignorante precíosa,a mi me encanta.

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  2. Que nunca falten las palabras de Laura.
    Que tampoco falte eso a lo que tu llamas ignorancia y yo autenticidad e inquietud.
    Pues a declarar, yo me declaro culpable. Soy culpable de entrar en este rincón, y tengo pensado reincidir.
    @calleversato

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