martes, 22 de noviembre de 2016

Quién soy yo para juzgar

La gente opina.

La crítica fácil se ha convertido en el divertimento de muchas reuniones. Las vidas ajenas parecen ser más atractivas que las propias. Algunos huyen de su realidad tan saturados, que encuentran el entretenimiento en las realidades de los que les rodean, aunque ni siquiera las conozcan. Y mientras maquillan sus vidas, hablan de las verdades que no conocen. Confiesan secretos que han escuchado en susurros, o que simplemente inventan, no se preocupan del daño que puedan ocasionar sus palabras, y se justifican diciendo que sólo prentenden ayudar.

Hay personas a las que se les llena la boca hablando de la verdad, olvidando que su verdad no es la misma que la del resto. Porque no, la verdad no es la misma para todos. Detrás de esa puerta hay un hogar, una vida que no es la nuestra. Las reglas con las que se juegue allí dentro son reglas que desconocemos, porque no, por mucho que a veces lo creamos, no todos jugamos al mismo juego. Algunos elegimos vivir una vida simplemente porque nos da la gana. Elegimos a una persona porque para nosotros es nuestra persona, y disfrutamos haciendo lo que nos hace felices. Y es esa felicidad y esa tranquilidad en la que vivimos, lo que despierta las envidias y las críticas de los que se empeñan en juzgarnos, asegurando que nos estamos engañando.

Como yo, son muchos los locos que andan sueltos, los que ignoramos las palabras de aquellos cuyo único interés es robarle la piel a alguien porque les gusta más que la suya. Pero llega un momento en el que cada cual elige su lugar, teniendo la madurez para decidir y equivocarse tantas veces como desee hacerlo. Sí, tenemos el derecho de elegir, y de equivocarnos. He escuchado muchas veces a alguien decirme que ya me lo había advertido, y puede que sea verdad, quizás ellos lo habrían hecho mejor. Pero algunos buscamos en cada paso que damos nuestra verdad, y en mi caso esta no es otra que la ausencia de la mentira. Ni más ni menos.


No seré yo la que hable de vosotros, no os preocupéis, porque no soy yo quien para juzgar o criticar a otra persona, cuando aún tengo tanto que mejorar y aprender de la persona con la que convivo cada día, dentro y fuera de mí. 

2 comentarios:

  1. Eres un poco dura con los que criticamos. Ahora me da vergüenza que leas mi blog, porque con lo que me gusta sacar punta a lo que hacen clientes y compañeros.Ja ja ja. Un abrazo.

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    1. No hay maldad en tus críticas, sino todo lo contrario. No ofende lo que dices, hay formas y formas... ;)

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