sábado, 27 de febrero de 2016

La ilusión de mañana

Algunas pérdidas ocurren de manera tan dramática, que las víctimas se convierten en protagonistas de su propia despedida eterna. Último suspiro exhalado en la cama de un hospital, maldito cáncer; último instante de velocidad descontrolada, maldito coche; último descenso de los cielos, maldito avión; última bala perdida, maldita guerra… La vida acaba, aquí y allí. Sin pedir permiso, sin avisar.

La eternidad llama a nuestra puerta el día que menos lo esperamos, y viste las galas que cree que merecemos, alegres colores o túnica negra; llegado el momento, cada cual sabrá qué tal hizo las cosas por aquí. Tendremos que bajar la cabeza y resignarnos porque no nos quedará otra, y por mucho que corramos, sus brazos no nos dejarán escapar.

Hace un tiempo escribí un artículo que ha resultado ser uno de los más visitados de mi blog, Si mañana fuera mi último día, hoy he vuelto a leerlo para recordarme a la mujer que era entonces, sólo han pasado dos años, pero les puedo asegurar que en esta cabeza mía ha pasado una vida entera. Y al acabarlo, me he plantado dos besos delante del espejo, tal cual. Sigo viviendo la vida de la misma manera, sigo viviendo como si mañana fuera mi último día, y darme cuenta de eso, me ha puesto contenta. Si bien es cierto que no siempre puede una estar en lo alto, y que los momentos tristes son necesarios para limpiar cualquier resto de pena o nostalgia que quede en nosotros, también podemos hacer que cada día tenga un instante especial. Aunque sólo dure un segundo, un momento efímero en medio de la locura. Un beso, una sonrisa, un te quiero, un abrazo… Lo que sea, para hacer que este día no se quede en el olvido. Porque todos esos instantes cuentan. Incluso los invisibles.

Hoy ha vuelto a amanecer, y en mi despertar incluso ha salido el sol. Me siento afortunada. Pienso nostálgica en los que se fueron, y aunque no miraré a otro lado, tampoco me recrearé en la pena. En ocasiones me pregunto si es la vida o es la muerte lo que nos hace inmunes…

Morir no me da miedo.
Es la suerte que tenemos los que no pensamos en el después. Vivir asusta más, para qué engañarnos. Pero morir da pena. No por los que se quedan, que también, pero por la de cosas que no podremos hacer… Escribimos listas eternas con la ilusión de ir cumpliendo cada punto escrito, pero a medida que tropezamos y caemos, esa ilusión va desapareciendo hasta quedarse en el olvido. Mañana, nos decimos a menudo, mañana… ¡ay, ilusos! Mañana no existe, es un sueño, una utopía y una excusa para que, en el día de nuestra despedida, nos lamentemos por haber esperado tanto a ese mañana invisible.  


Hace unos días compartí un nuevo proyecto con alguien, su respuesta fue: ¡eso es imposible!, yo sonreí y respondí: es verdad, pero a lo mejor el día de mañana… Y zanjé la conversación, aun sabiendo que mi respuesta era mentira, pero también entiendo que, para algunos, pensar en ese día de mañana es más gratificante que el mero hecho de ponerse en marcha. No seré yo la persona que les intente explicar nada, porque bastante tengo con no pensar en mi mañana, que es dónde parece que vive la mayoría de la gente. 

2 comentarios:

  1. Hola!!! Tu blog está súper currado!! Mira que hay que echarle horas verdad??? Y qué bien escribes.. ;)
    A mí me pasa igual. Este año, he decidido participar en los Premios20Blogs...igual estoy loca, pero por probar ;) Si te animas a echarle un ojo, aquí te dejo el enlace. me encantaría contar con tu voto o tu valoración. Mil gracias!!! Categoría moda: http://lablogoteca.20minutos.es/in-front-row-style-40695/0/#vota
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    Bss. Vanessa

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    1. Hola Vanessa. Muchas gracias... yo también me presenté pero viendo lo que hay, sé que se quedará en nada porque hay blogs muy buenos.A mí me hace feliz, y ese es mi premio. Ahora me meto a verte. Un beso y suerte.

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