viernes, 26 de febrero de 2016

Importar

Importar no es decir te quiero. Es más. Es todo.
Importar es abrazo.
Es llamada o mensaje. Cuando no lo esperas.
Es escuchar y compartir. 

Celebrar y animar.
Importar es sopa y libro con gripe. Sentarse a los pies de la cama en silencio.
Sorpresa. Importar es sorpresa.
Agradecer y ser para el otro. Durante un rato al menos.
Importar es inspirar una sonrisa y contagiar tranquilidad.
Importar es un regalo y un privilegio. 
Las personas dejan de importar rápido ahora. Una pena.
Importar de verdad es el premio a una espera, la prueba de que mereció la pena no conformarse.
Importar es aceptar, entender, y respetar. 
Importar es pensar en nosotros, pero no pensar sólo en nosotros. A veces, importar es sacrificio, pequeño, pero lo es.
Importar es contar con esa persona para disfrutar. Pedir que esté a nuestro lado. Buscar su hombro. Sus labios. Su mirada. Importar es preguntarnos: ¿Qué le hará feliz?
Importar es no tener que decir me importas. 
Porque eso se siente. 
Se sabe. 
Se nota.

(Notas en mi moleskine azul)


(Ilustración Sara Herranz)

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