viernes, 13 de enero de 2017

El amor de tu vida

¿Existe el amor de tu vida?
Existen los momentos, las personas que se cruzan en nuestro camino y las despedidas, sean tristes o rencorosas. Existen los idilios inolvidables, las relaciones trabajadas, los perdones y los puntos suspensivos. Existen los remedios para la soledad, la compañía rutinaria y la distancia que nos acerca. Pero, ¿existe también un amor único en nuestra vida?

Idealizamos a esa persona de nuestro pasado que nos dejó momentos únicos para recordar, nos convencemos de que no viviremos nada igual, y que cualquier historia que comencemos será diferente a aquel idilio. Nos referimos a ella como el amor de nuestra vida, y nos castigamos durante largas noches insomnes, añorando a alguien que no está a nuestro lado porque así lo elegimos nosotros, o quizá fueran ellos. Justificamos su ausencia repitiéndonos que aquel no era el momento, que alguno de los dos no estaba preparado, y que, en otras circunstancias, seguramente habríamos durado una eternidad, o hasta hoy por lo menos. Es mentira. Puede que hubiéramos alargado lo que fue, pero entonces no sentiríamos lo mismo que sentimos por culpa de la nostalgia, del tantas veces repetido ¿y si…?, y de la atracción que despierta en nosotros todo lo que no podemos conseguir, o que es difícil de conquistar.

El amor de tu vida existe, pero no se trata de un amor único porque se pueden vivir muchas vidas en una sola. Con el paso de los años, nos acostumbramos tanto a estar junto a alguien que decidimos que no hay mejor lugar que estar a su vera, y queremos envejecer junto a él o ella, acompañarnos durante todos los días compartidos, sean malos o buenos. Sí, ese puede ser el amor de nuestra vida. O podría ocurrir que, durante un instante efímero en los calendarios, nuestra rutina se vea alterada por un amor que aparece sin avisar, que nos agita con tanta energía que consigue hacer que nuestro mundo se tambalee, que nos vuelva locos, y que luego desaparezca para siempre. También ese puede ser el amor de nuestra vida. Podríamos vivir la experiencia de disfrutar de una relación asexual, en la que lo más importante es la complicidad que tenemos con una persona que se adentra en nuestra alma y nos desnuda por completo, que nos escucha y nos entiende como aseguramos que nadie lo hizo antes, y que nos empuja a convertirnos en quien siempre nos asustó ser. También podría ser él, o ella.

O que en nuestra tierna juventud conociéramos a nuestro primer amor, que las circunstancias nos separaran, pero que siempre lo recordemos porque fue el primer beso, la caricia inocente y la madurez conquistada. Sí, puede ocurrir…

Descubriríamos entonces que el amor de nuestra vida no tiene un nombre, ni un rostro definido, sino que, en realidad, se trata de varias personas que llegaron en momentos diferentes, para regalarnos historias tan distintas como importantes.

No nos lamentemos cuando la despedida sea inminente, soltemos lo que ya no tiene cabida en nuestros despertares. No nos obliguemos a vivir algo por miedo a la soledad, dejemos que todo se ordene, que nuestro camino encuentre un nuevo horizonte y, llegado el momento, sabremos si queremos conocer al nuevo amor de nuestra vida, o si, por el contrario, preferimos vivir del recuerdo. Ambas opciones son buenas, siempre y cuando no nos hagan daño, porque la compañía equivocada duele tanto como la nostalgia eterna.

No existe el amor de tu vida. O sí... Cada historia se escribe con la tinta de los que forman parte de ella.

5 comentarios:

  1. Me ha encantado! Pienso lo mismo y tu lo cuentas tan bien....

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    1. No importa cómo lo contemos sino cómo lo sintamos. Un abrazo fuerte Victoria.

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  2. "Idealizamos a una persona que pasó por nuestro pasado, y que nos dejó momentos únicos para recordar"
    "No sentiríamos por esa persona lo mismo que sentimos por culpa de la nostalgia"
    "La compañía equivocada duele tanto como la nostalgia eterna"

    Me quito el sombrero...

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    1. ... y yo hago una reverencia de agradecimiento. Me siento en la mesa del fondo y sigo escribiendo, gracias a personas como tú.
      Un abrazo.

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  3. Qué texto tan lleno de verdad. Gracias.

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