jueves, 11 de febrero de 2016

Cuando erais normales


He venido de visita y me he asustado, he visto un mundo repleto de personas invisibles y he tomado una decisión:

Os arrancaré el teléfono de las manos. A todos. Utilizaré mis superpoderes y lograré hacer que esos artilugios vuestros desaparezcan, los transformaré en libros de páginas infinitas, en cuentos valientes o tristes, aventuras o poemas, verdades y mentiras. No importa, no cambiará nada, porque seguiréis teniendo en vuestra mano lo mismo que teníais hasta ahora, mentiras y verdades, pero escritas en papel y lejos de la pantalla impersonal que os atrapa y os hipnotiza. Apagaré los sonidos y los tonos desconcertantes. Eso haré, os devolveré a la vida y terminaré con la tristeza que reflejan vuestras miradas. Pasáis demasiado tiempo interesados en lo que no os importa lo más mínimo, criticando y juzgando desde el anonimato, sin ganas de descubrir cómo es la vida lejos de ese mundo inventado. De mentira. De engaños. Nadie conoce a nadie, nada es lo que parece.

Os arrebataré vuestros teléfonos, y os obligaré a alzar la mirada, a ver de qué color es el cielo antes de que lo fotografiéis, observaréis asustados los rostros que se cruzan en vuestro camino, las miradas que os buscan entre la multitud. Intercambiaréis palabras de verdad, sin inventar signos o dibujos que expliquen vuestras razones, rozaréis con disimulo el dorso de la mano del que os escucha, del que conoce el sonido de vuestra voz, del que se interesa por vuestras palabras.

Os apartaré de esos aparatos, de la envidia que provocan, de la destrucción de las relaciones certeras. Se acabaron los concursos y las carreras para lograr tener el mayor número de personas corriendo detrás de vosotros, la obsesión por criticar incluso lo que no os importa. Se acabaron las reuniones familiares o entre amigos con las miradas perdidas en conversaciones de personas que no están presentes. Recuperaréis la educación y los buenos modales, el respeto por el que está a vuestro lado. Os devolveré a la vida. Al renacimiento de vuestra alma que duerme aburrida. Todos volveréis a ser valientes, regresaréis al duelo del cuerpo a cuerpo, a la lucha por alcanzar sueños que lejos de querer ser compartidos solo buscan ser cumplidos. Lo haré. Muy pronto.

Y descubriréis que después de la oscuridad, del sentimiento de soledad que os invadirá, llamarán a vuestra puerta esas personas que siempre están, que siempre estuvieron, a pesar de las pantallas y de los teclados impersonales. A pesar del tiempo que pasasteis ignorándolos por estar ocupados en cosas que no os importaron nunca. No temáis, no estaréis solos, os salvaréis unos a otros, mientras que esos malditos aparatos se oxidarán en la montaña artificial que habéis construido para ellos.

Volveremos al principio de todo. Volveremos a ser personas. 

Firmado:
El viajero del espacio.






6 comentarios:

  1. No tiene mucho sentido que alguien que se pasa el día publicando frases y historias en las redes luego escriba esto para criticarlo, es como morder a la mano que te da de comer. A mí no me quites mi aparato por favor. Gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Completamente de acuerdo, igual esa es la razón por la que el viajero espacial ha elegido mi teclado para dirigirse a vosotros. Yo no toco aparatos de desconocidos. Gracias a ti. Un saludo.

      Eliminar
  2. Querido colega viajero del espacio:

    Me parece que eres demasiado duro con los terrícolas, ten en cuenta que ellos no tienen aún la capacidad viajera que tenemos tú y yo para desplazarnos por la galaxia y, tal vez por eso, ellos gozan comunicándose de un punto a otro del planeta con sus teléfonos inteligentes.

    Por alguna razón que no alcanzo a entender, a mucha gente le gustaría estar donde no está (a los de la playa en la montaña, a los de la montaña en el llano, a los del polo en el ecuador, a los del trópico en la tundra...), y el modo más sencillo que tienen los humanos hoy en día para conseguirlo es estar charlando e intercambiando fotos y vídeos con los que están lejos, porque tienen la idea de que, con los que están cerca, podrán comunicarse en cualquier rato libre que les quede.

    Tal vez estén equivocados, pero cada cual tendrá que darse cuenta de ello por su cuenta. Dejemos que lo descubran.

    Y ahora me voy a Raticulí, que me esperan para tomar un aperitivo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No me convence tu reflexión. Pero la respeto. Veo muchas miradas perdidas en pantallas... un abrazo desde la galaxia...

      Eliminar
  3. Ja, ja ja. A veces pienso como viajero espacial, pero.. tengo un blog y eso exige una cierta conexión. Pero voy a apagar ya el ordenador y me meto en la cama a leer una novela. Y prometo no torturar a nadie enseñando fotos que no les importan. Por cierto, tengo un móvil, el primero en mi vida, que empieza por 7. Eso dice algo a mi favor ¿verdad viajero espacial?

    ResponderEliminar