martes, 3 de octubre de 2017

El odio

"Ved cuan activo está
y qué bien se conserva
el odio en nuestro siglo.
Con qué ligereza salva obstáculos,
y qué fácil le resulta saltar sobre su presa."


El odio, Wislawa Szymborska

Pido un aplauso para mí, por favor. 

Y otro para usted… Un aplauso para todos, ¡qué caramba! Aplaudámonos los unos a los otros, un aplauso para todos nosotros que, desde el momento en el que nacemos, ya formamos parte de ese algo que llamamos humanidad. 
Hemos logrado sortear batallas en nombre de un dios, o de varios de ellos; luchado en guerras defendiendo unos colores que nos adjudicaron en un momento determinado; hemos invertido la inteligencia que nos fue regalada en inventar artilugios y razones para destruir al otro, creyendo que eso nos haría mejores, ¡ay, ignorantes! 

Hemos sobrevivido a cruzadas, a exilios y a mandatos de dudosa moralidad. Y después de esto, de cubrir prados y desiertos con la ceniza de los que tuvieron sus amaneceres contados, después de domar a animales y a personas, de nombrarnos amos y señores de lugares que no fueron creados para ser poseídos, sino disfrutados… después de todo, hemos llegado hasta aquí. 

Pero no pido un aplauso para nosotros por esto, no, yo pido un aplauso para el odio, porque hemos sido capaces de llegar hasta aquí, después de tantos siglos, de convivencias repugnantes y de recuerdos convertidos en lecciones que nunca aprendimos, con el odio vivo entre nosotros. 
Felicidades a los humanos inteligentes y racionales, enhorabuena por lograr mantener con vida lo único que podrá acabar con nosotros para siempre. Y ahora descubrimos que aquello que criticamos, aquello que recordamos con un aniversario y un llanto, y que vivieron y sufrieron nuestros ancestros, no dista mucho de la realidad que hoy vivimos… ¿No hemos aprendido nada?
Nos sentimos superiores a los demás porque la suerte nos colocó en este país en lugar de en aquel otro, insultamos y menospreciamos a los que no piensan como nosotros, escupimos al que luce un color de piel diferente y apedreamos a los que no respetan leyes que la cruel mano del hombre acomplejado grabó en piedras inmortales… Pero seguimos odiando. Y pocos se dan cuenta de que la evolución de la especie dejó de ser tal hace muchos calendarios, y ya empezamos a involucionar hace mucho tiempo, cuando después de habernos sido concedidas decenas de oportunidades, decidimos seguir caminando hacia el mismo lugar, y seguir peleando por las mismas razones, ignorando a las almas inocentes que se quedaron en el camino.
Desde este humilde rincón quisiera recordar que todos somos personas. Sois hermanos, amigos de la infancia y conocidos. Sois personas, ¡maldita sea! ¿Qué estáis haciendo? ¿Vale la pena este odio?¿En serio? Mirad a los más pequeños, y decid que esta es la lección que queréis darles. Todo por el ego y el orgullo. El absurdo orgullo y el maldito rencor. Para qué, en serio, para qué... No sois más que las marionetas de los poderosos, ¿no os dais cuenta?
No vale la pena. Lo veréis. Lo veremos todos. Ojalá no sea tarde.

Involucionar:  Dicho de un proceso biológico, político, cultural, económico, etc.retroceder (volver atrás).








2 comentarios:

  1. Es cierto que llevamos siglos de follones entre los humanos, pero también creo que esos follones suelen ser motivados por unas pocas personas que, por desgracia, cuentan con púlpitos desde los que azuzan a otros con escasos recursos críticos (esos somos la gran masa popular) que acaban apoyando a unos u otros y enfrentándose sin saber muy bien por qué lo hacen pero con un furor directamente proporcional a su ignorancia. Pero debo dejar constancia que no es más ignorante el que menos ha estudiado, sino el que menos dudas tiene, que suele ser el más fanático a causa de su absoluto convencimiento de estar en posesión de la verdad o, más bien, de que sus líderes ideológicos lo están. Es cómodo tener fe absoluta en alguien, así uno se ahorra investigar si lo que se le dice tiene sentido o no.

    Creo que con dirigentes sensatos (la pena es que el criterio de lo que es sensato es bastante difuso), la gente normal viviría en paz y armonía, pero mientras haya mandatarios y líderes políticos y religiosos diversos que se empeñan en enfrentar a unos y otros, no habrá paz.

    Me parece triste que ocurran tantas desgracias por culpa de unos pocos que se aplican en no dejar que la gente haga lo que de verdad querría hacer: vivir en paz, sin más ambición que trabajar para ganar su sustento y mantener a su familia con dignidad.

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    1. Hola Pablo, no sé si será posible conquistar la paz. No pierdo la esperanza.

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