martes, 7 de marzo de 2017

Carta a un acosador

Querido niño,

Te escribo con bastante desconfianza porque viendo cómo paseas por la vida, intuyo que no hay palabras que escuches más que las tuyas propias. Entiendo que en este momento de tu inmadurez te sientas poderoso y dueño de tus actos, y que hagas todo lo que se te antoje con el único fin de creerte por encima del resto. Yo también fui una adolescente y sé lo que significa despertarte cada día intentando ser aceptada y respetada por el resto.

Imagino que en muchos de los ladridos y bofetadas que les dedicas a los más indefensos, tan solo buscas el reconocimiento y el respeto de los miembros de la manada que lideras. Pero no olvides que tu ego pierde toda su grandeza justo en ese momento: cuando eliges al indefenso. Entiendo que en el mundo en el que estás creciendo, las lecciones que recibes de algunos adultos no sean las más adecuadas, porque es nuestra culpa que creas que eres mejor que el resto, que debes de ser un líder, y que hay muchos que son de una raza inferior por el mero hecho de no tener tu físico, tu nivel cultural o tus gustos… Te mirarás al espejo cada mañana y verás una luz flotando sobre tu cabeza, como si fueras el elegido. Disculpa si mi lenguaje te resulta soez o burdo (ambas son palabras que puedes encontrar en el diccionario), pero intuyo que sólo me entenderás si hablo el lenguaje que estás acostumbrado a utilizar.

No te hablaré de bondades, ni de respeto porque son palabras que te harán soltar una carcajada. Lo sé. Únicamente quería contarte algo que creo que tu ignorancia aún no ha tenido en cuenta. Sí, lo siento, eres un ignorante, es una de las cualidades que se tienen cuando se es tan joven y absurdo como tú lo eres... Entiendo que ahora te creas el rey del mundo, porque es el momento en el que tu personalidad está despertando, y que creas que tu única obligación es ignorar a tus mayores, faltar el respeto a los más indefensos y proclamarte amo y señor de tu corta vida. Estás en tu derecho, porque tener personalidad a tu edad es un privilegio reservado sólo a unos pocos. 

Entiendo también que estés creciendo en un entorno en el que estás acostumbrado al insulto desmedido, a criticar por culpa de la envidia y a creerte el más sabio de los que merodean a tu alrededor. Merodear también es una palabra que te invito a buscar en el diccionario. 

Entiendo que estés tan perdido, que en lugar de pedir ayuda decidas dar sopapos a diestro y siniestro para liberar tu rabia, porque te han enseñado que pedir ayuda no es bueno, y que hemos de ser fuertes y tomar nuestras decisiones… Pero si hoy estoy aquí es para agarrarte de la mano y darte un paseo por mi mundo de hoy, que no es más que algo parecido a lo que será tu futuro… Crecerás, por mucho que te niegues a hacerlo, algún día crecerás, y en tus días futuros puede ser que te topes con miradas que te ignoren, esas que hoy te alaban o que te miran asustadas, porque llegado un momento te verán como el desalmado que eres. Y se alejarán de ti. Sí, crecerás, y puede ser que entonces algo cambie en tu corazón, que conozcas a una persona de la que te enamores, y que te ayude a sacar lo mejor de ti, y entonces formarás una familia, y tendrás hijos que también crecerán, pero para tu desgracia no serán como tú, serán niños como los que hoy son tus víctimas, y sufrirán el castigo injustificado de los cobardes, y puede que no te des cuenta de su sufrimiento, y que ignores su llanto silenciado por tu orgullo, y entonces un día despertarás con su cuerpo inerte escondido en su habitación, el único lugar en el que se encontró a salvo. Y la rabia que tienes hoy volverá a despertar y saldrás en busca de los que le quitaron la vida. Su joven vida…


Y esto ocurrirá. Porque cobardes como tú siempre ha habido. Ahora me leerás con una sonrisa sarcástica, dejando que una voz dentro de ti te convenza de que no tengo ni puta idea de lo que hablo, y que yo soy una vieja que sólo dice chorradas… Y eso, para mi desgracia, también lo entiendo.
Pero si algo intento con esta carta, es decirte que algún día todo dará la vuelta, y que tú serás el padre responsable de proteger a tus hijos, así como su ejemplo y su mejor lección de vida y valores. Aunque soy consciente de lo mucho que nos equivocamos los adultos a la hora de educar a los más pequeños, y del daño que nuestras palabras o actos les pueden hacer. 

Todo lo que hagas en la vida te será devuelto con creces, así que el único consejo que te daré es que aprendas a ponerte en el lugar del otro, a no avergonzarte por estar a su lado, a pensar en el dolor que has generado a sus padres y hermanos, y a entender que no hay mejor líder que aquel que hace mejores a los que le rodean. Dejar de ser un mierda depende de ti, porque eres el peor de los ejemplos para cualquiera. Incluso para los que te aplauden por tenerte miedo.

No te deseo nada más que la vida que mereces. Sea lo que sea lo que esto signifique.

Un saludo.

Una cuarentona que también fue joven.


1 comentario:

  1. Impresionante y desgarrador, soy padre y te doy las gracias.

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