martes, 4 de abril de 2017

Carta a Manolo Tena

"Casualidades" es el nuevo disco de Manolo Tena, y fue una casualidad, o no tanto, que este año me acompañara en la Feria del Libro de Madrid para entregarme el Premio de Éride ediciones otorgado a mi primer libro Dueño de tu destino, editorial que ha publicado también su obra Ludopoesía, recomendable para todos, incondicionales o no del autor.
Manolo le dedica su libro "A los que aman", y una servidora le dedica su segundo libro, Todo lo que fuimos, "A los que aman", casualidad o no, tengo claro que la vida no nos pone en nuestro camino a las personas porque sí, hay casualidades que no lo son. O sí.






Manolo,
Si hubiera escrito estas letras en otro momento de mi vida, digamos veinte años atrás, posiblemente esta sería una carta escrita con mi ilegible caligrafía, embutida dentro de uno de esos sobres con el borde azul y rojo, que acabaría escondida entre un montón de escritos inspirados por ti, y dedicados a ti. Pero la vida a veces es generosa, y conmigo lo ha sido por muchas razones, y una de ellas es que me haya dado la oportunidad de cruzarme en tu camino. O de haberte colocado en el mío. Da igual quién llegara primero, lo que importa es que nos encontramos por casualidad… ¿Existen las casualidades?
Llevo todo el día con el ritmo de Opiniones de un payaso sonando en mi cabeza, y desde el momento en el que te he escuchado hablar tras la proyección del documental, no he dejado de escribir mentalmente esto que ahora te escribo. Descubrí no hace mucho que el secreto de la vida es dar, y por eso yo te doy lo mejor de mí: mis letras escritas, que buenas o no, son mi valor más preciado. Porque somos muchos los que te debemos un agradecimiento, y con humildad y emoción te envío el mío…
Nostalgia. Eso es lo que me has hecho sentir. Esa maldita nostalgia sin consuelo provocada por el recuerdo de lo que no hemos vivido nunca. Siento nostalgia de no haber sido tú. Quisiera ser el alma que sobrevivió a los ángeles que cayeron antes de tiempo, o en un tiempo temprano. Haber conocido los rincones de un infierno por el que no me atreví a pasear, por miedo a sentir demasiado. Quisiera no haberme quedado a medias, pelear valiente contra la vida, y derrotar con fortuna a la muerte. Sí, quisiera haber sido tú; envidio tu añeja decadencia tanto como tu continuo renacimiento, ¡qué estúpidos somos a veces!, y cuánto nos perdemos por no serlo… Pero sé que a pesar de todo, nunca lo habría conseguido, nunca habría sido tú. Porque no nos ilumina la misma luz, porque yo no tengo tu magia ni puedo hacer brillar mi mirada cuando está triste, porque yo me rindo con facilidad, y no soy tan valiente como aparento ser. No, yo no les habría sobrevivido, posiblemente habría naufragado en su barco, y ni siquiera me habría esforzado para salir a flote, aunque sólo fuera para despedirme. Y a pesar de esto, tengo nostalgia de esa vida que ya nunca viviré, porque ya estoy en la segunda parte de mi historia y mi locura ya se ha acostumbrado a los días iluminados.
Pero aquí estoy ahora, tragándome la poca vergüenza que me queda, apurando mi segundo gin-tonic con calma, mientras preparo un discurso que nunca hay que preparar; porque la espontaneidad siempre es más honesta que un párrafo corregido diez veces… Y digo en voz alta las  palabras que te escribo, creyendo que así podrás escucharlas mejor.
Gracias Manolo.
Gracias por mil razones imposibles de enumerar, gracias por escribir la banda sonora de tantas vidas, por meterte en nuestros corazones como si te pertenecieran, para escribir en ellos lo que nos aterra confesar, gracias por adelantarte a muchos de nosotros, y por advertirnos de la oscuridad al final del camino. Gracias por tu ironía desvergonzada, por proteger nuestras almas desencajadas con tu alma vapuleada, por inspirar con tus versos nuestras noches de alegría, locura, sexo y soledad.

Gracias.
Por convertirte en el ejemplo de la imperfección, y recordarnos que la perfección no existe aunque la ignorancia a veces intente engañarnos; por pulir las esquinas de nuestras conciencias, evitando que con ellas rasgáramos las paredes de nuestra propia realidad.
Gracias.
Por llegar antes de tiempo, por ser el primero en dar el primer paso, por no resignarte y por disfrazarte por nosotros. Gracias por no conformarte y por romper el silencio en tantas ocasiones. Por reencontrarte una y otra vez contigo mismo y por reencontrarte otras tantas con nosotros, por desnudar tu realidad y por volver a regalarnos tu triste sonrisa otra vez más. Gracias por tu voz rasgada, por tu ritmo perdido y tu poema encontrado; por transformar tu alma en tinta oscura, por tu llanto compartido y tu pasión desmedida.
Gracias por tu inspiración, por convertirte en musa de tantos de nosotros, por asumirte solo para que el mundo te aceptara. Por respetar. Por seguir. Y gracias, por todo lo que sigues dejando de ti en nosotros.
Hace tiempo empecé a enviar todas las cartas que he escrito a lo largo de mi vida a las personas que me importan, y en alguna ocasión, incluso me las he enviado a mí misma… cuando empecé a importarme. En otro momento puede que ésta fuera una de esas confesiones escrita por necesidad, letras que mi falta de aire y mi pasión descontrolada escriben de cuando en cuando, sí, podría ser una de ellas, y acabaría en el fondo de un cajón cualquiera, esperando que los años la cubrieran de polvo para recuperarla  después de un tiempo, y entonces sentiría nostalgia de la mujer que se atrevió a escribirla.
No pienso asomarme a la ventana para averiguar si será esta la noche en la que la despedida venga a visitarme, y tampoco sé si será esta tu noche… pero no quisiera decir adiós a esta vida eterna, sin antes haberte regalado mis letras. Porque tú las inspiras y es a ti a quien pertenecen, y tampoco quisiera que fueras tú el que se marchara primero sin haberlas leído antes, no por nada en especial, solo porque escucharas un agradecimiento más.
Gracias. Siempre.






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NOTA: Manolo Tena fallece el día 4 de abril del 2016, a los 64 años; descansa en paz, y feliz reencuentro con los tuyos. 


6 comentarios:

  1. Hola Laura,
    Decir que tu carta a Manolo Tena me ha encantado sería faltar a la verdad, porque me ha calado hasta el punto de sacudirme hasta casi el estremecimiento. Y eso es algo que no sucede todos los días; al menos a mí.
    Gracias, pues.
    Por ello, y siempre con tu permiso, me he permitido enlazarla en mi particular homenaje a Manolo Tena.

    Un saludo, y de nuevo gracias.

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    1. Hola Jakesnake, muchas gracias por tomarte un ratito para escribir. Si te ha calado es porque hay mucho de ti en ella... y, en honor a la verdad, a mí también me sacudió al escribirla. Ahora mismo me voy a cotillear tu homenaje. Un abrazo fuerte y muchas gracias.

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  2. Espero que la leyera en su día, porque es una de las cartas más bonitas que he leído. Solo alguien como él podía inspirar algo así. Felicidades, sensible tu pluma

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  3. Emocionantes palabras que muchos compartimos. Cuanto era capaz de transmitir. Siempre grande y ahora también eterno.

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