miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Qué podemos hacer?

"La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran."
Paul Valèry


A menudo nos preguntamos qué podemos hacer para cambiar el mundo, y nos asusta descubrir que el mundo no se cambia desde aquí abajo, donde estamos la gran  mayoría, sino que se hace desde arriba, donde están las manos poderosas que dibujan nuestros caminos a su antojo. Pero no nos dejemos engañar, porque al margen de convertirnos en personas solidarias y de tender una mano a aquellos que tuvieron la mala suerte de nacer en el lugar equivocado, nosotros también podemos hacer algo más, aunque nos cueste creerlo. Esos que hoy están ahí, manejando los hilos de las marionetas en las que nos convierten, un día fueron niños, hijos de alguien, alumnos de un maestro que seguramente tuviera otros planes para ellos después de calificarlos al final de cada curso. 
Nosotros, que crecemos y vivimos rodeados de amigos y de familia, que escuchamos críticas acerca de lo que hacemos mal o de lo que podemos mejorar, que nacemos limpios y vírgenes en valores y en principios, estamos obligados a hacer de nuestro pequeño mundo un lugar pacífico y respetable, y sólo así lograremos que en un momento determinado todos los pequeños mundos en los que cada cual pasa su vida, se unan para crear un lugar en el que no resulte tan repugnante vivir en ocasiones.
En estos días, leo la indignación de muchos culpándonos al resto de mirar hacia otro lado cuando nos plantan imágenes tan desoladoras como la de los asesinatos de almas inocentes. Niños entre ellos. No, no miramos a otro lado, son muchas las ocasiones en las que ocurren cosas como esta, no vale llorar un rato ni gritar nuestra rabia durante un instante, para después olvidar lo ocurrido o cambiar de conversación. El horror ocurre cada día y, por desgracia, en la mayoría de ellos se nos muestra a través de la imagen de la inocencia, de los niños que no pudieron defenderse para salvar su vida por no tener la fortaleza suficiente, y por no conocer aún la definición del odio así como la conocemos los adultos. Y esos son los niños que se harán mayores viviendo en la tierra del odio y del rencor, obsesionados en ser amos y dueños de todo los que les rodea, destrozando las vidas ajenas, porque para ellos eso será lo normal.

De un tiempo a esta parte, soy testigo de la burda mentira en la que muchos viven, de los gritos de los padres a los niños que mañana gritarán de la misma manera, veo el silencio de aquellos que tienen miedo de hablar sólo por no ser castigados, el repugnante abuso de los desalmados que se aprovechan de los más débiles, y el egoísmo que nos coloca en el centro de nuestro universo, creyéndonos en poder de la verdad y de la razón. Lo único que hago es mirar a mi alrededor, no necesito viajar por las imágenes que me lleven hasta un conflicto, ni ver las lágrimas desesperadas de niños olvidados que no se diferencian mucho de los niños que veo en mi mundo, y cuya única suerte fue nacer en otro lugar que aparentemente parece pacífico.
No creamos que esas vidas perdidas nada tienen que ver con las nuestras, no nos rindamos creyendo que nada podemos hacer, porque todos nuestros esfuerzos, sumados entre ellos pueden ser la pócima secreta para lograr que el cambio sea posible. Miremos en nuestros hogares y no desistamos en el empeño de ser mejores personas, por mucho que el resto critique nuestro esfuerzo, y preguntémonos qué podemos hacer. Cuidemos de nuestros padres, de nuestros nietos, y de nuestras familias, no juzguemos a los demás porque hagan las cosas de manera diferente ¿Acaso vivimos su vida? Hablemos con respeto y ofrezcamos lo bueno que tenemos, no seamos egoístas y no mintamos, no engañemos ni juguemos con las personas… porque no sólo se mata con una bala perdida, y no sólo se humilla rasgando el corazón de un alma inocente, también se puede morir de pena, de desidia o de falta de ilusión.

No busquemos soluciones para aquello que sucede lejos de nosotros, hasta que no mejoremos el mundo en el que vivimos. Nuestro mundo.

8 comentarios:

  1. Buenísimo Laura, desde luego es mi principal preocupación , en qué mundo va a vivir mi hijo , en mi último viaje se acercó un hombre de raza negra y le pidió a mi marido un cigarrillo , estábamos esperando subir a un autobús , la mujer de al lado al ver que manteníamos conversación con él , se alejó con sus hijas.... yo entablé una charla animada , me contó como llego en patera ,estuvo malviviendo en la costa Brava , y tuvo que irse porque no podía vivir , nos despedimos de este señor y nos dijo : ¿ Os puedo dar dos besos? , contesté : Por supuesto , y su respuesta fue : Hoy os voy a llevar en mi corazón amigos.....

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    1. Al final lo importante es sentirnos bien con lo que hagamos... porque el karma está ahí y todo vuelve. Felicidades por ser tan linda. Un beso.

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  2. Totalmente de acuerdo y la pena es que a veces una se siente un bicho raro cuando intenta hacer comprender al resto, que nosotr@s no somos tan diferentes de esos a los que criticamos. Que una religión no se diferencia tanto de la otra y que los seres humanos albergamos dentro de nosotros las mismas cualidades y defectos Que el egoísmo es la causa de todo el mal, ya sea a pequeña o gran escala y que está muy bien cuidarse y quererse uno mismo pero que tanto individualismo, tanto YO ya cansa. Hay una canción de los Beatles que se titula I, ME , MINE. y ese parece ser el lema a seguir hoy en dia. En fin! no me voy a liar más que bastante bien lo has explicado tu ya......... Y a la futura mamá, le recomiendo escuchar una canción de Alberto Cortez que se titula Jasper.

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    1. Gracias Mari Tere, son lecciones que algunos vemos tan sencillas que desespera la indiferencia del resto, lo mejor es no rendirse... le paso la canción a mi amiga. Un abrazo y gracias por intentar formar parte del cambio...

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  3. Ciertamente, todos podemos hacer algo para mejorar un poco el mundo. Cada uno lo que pueda según sus cualidades y nivel de responsabilidad, pero basta ya de atribuir capacidades omnímodas a los gobernantes (tanto para arreglar las cosas como para estropearlas). Cada uno tenemos nuestra cuota de responsabilidad en lo que pasa y algo podemos y tenemos que hacer. Lo que creo que no vale para nada es eso que es tan habitual en las redes sociales: plagarlas de insultos a quienes hemos decidido que son culpables de todo.

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    1. ¡Hola Pablo!
      Pues estoy de acuerdo contigo, cada cual somos responsables de los pasos que demos y juntos podemos hacer un camino mejor.
      Un abrazo y feliz septiembre... ¡por fin!

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  4. Verdades como puños tesoro.... y yo pienso lo mismo q tu.
    Empecemos por dar ejemplo cada uno de nosotros.
    Gracias por tus artículos maravillosos. T.Q.

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    1. ¿Verdad?, al margen de ser solidarios debemos dar ejemplo dentro de casa y no sólo fuera... es algo muy común. Beso grande.

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