jueves, 7 de mayo de 2015

Privilegios del amor

Hace unos años, escuché a Antonio Gala decir en una entrevista que en las parejas siempre hay un amante y un amado. Estaba tan seguro el escritor de esta afirmación, que decía que todo lo que no fuera así, ni era amor ni era nada.
Es una frase que por alguna razón vuelve de cuando en cuando a planear sobre mi cabeza. Imagino que algo de verdad veré en ella cuando he decidido mantenerla con vida... 

La semana pasada mantuve una de esas conversaciones importantes con una amiga, importante porque no hablamos de lo que podemos hablar con todo el mundo, sino de algo que parece interesar solo a algunas personas que nos conocen de verdad, desde dentro. Entre frase y frase de pronto me soltó algo que me dejó sin palabras, y créanme si les digo que eso no es fácil de conseguir; tú tienes un don Laura, porque tú sabes querer, me dijo... y después se quedó callada, no sé si esperaba mi réplica o si únicamente necesitaba recuperar el aire que tremenda frase debió de  arrebatarle. 
Horas después, al llegar a casa, sus palabras seguían dando vueltas en mi cabeza. Y lo único que pude hacer fue sonreír... porque sí, ¡qué caramba!, porque mi amiga tiene razón. No sé si yo lo definiría como tener un don, pero sé que tengo mucha suerte porque me gusta querer, tampoco sé si lo hago bien o si lo hago mal, mucho me temo que eso es algo que le corresponde decidir al resto de los mortales. Aunque si algo tengo claro es que no podemos querer a todo el mundo de la misma manera, hay amores y amores, hay padres y hermanos, amigos y amantes, y por supuesto está el amor. El Amor. Ese amor... que no es que sea más importante ni mejor que el resto, no es más especial tampoco, pero si hay algo cierto es que en el momento en el que aparece ese amor, todo cambia, incluso nosotros cambiamos... No sabría decir el porqué, pero ocurre, se presenta delante de nosotros, se mete en nuestras entrañas, nos aprieta el pecho hasta dejarnos sin aire en los pulmones, para después devolvérnoslo de nuevo con un beso enamorado, y esto sumado al tiempo que esa persona habita en nuestra cabeza, a sus invasiones en nuestros sueños de día y de noche, y a la estúpida sonrisa que se dibuja en nuestro rostro, hace que este amor sea diferente... Al menos así lo he vivido yo, pero mi intensidad puede ser excesiva, lo asumo.

Pues si, le he dicho a mi amiga días después, la verdad es que tengo suerte porque me gusta querer. Creo que las personas tenemos la obligación y la responsabilidad de dar aquello que tenemos, ya sea simpatía, cultura, educación, amor o sabiduría, ¡lo que sea!, pero debemos darlo, dejar que fluya y que se pasee por las vidas que no tienen esa suerte que nosotros tenemos, y después a disfrutar viendo cómo los demás reciben nuestro regalo... Puede que sea egoísta por mi parte, pero creo que la satisfacción que me produce el hacer que alguien se sienta importante y querido es mucho mayor que lo que ellos puedan llegar a sentir.

Estoy de acuerdo con Gala, ya sabía yo que su frase se había quedado conmigo todo este tiempo por algo... Y ahora ya lo sé: sé que yo soy amante, y no es que eso me haga mejor que a mi amado, ni mucho menos, simplemente nos convierte en el equipo perfecto, y para los que quieren como yo, la mayor muestra de amor es que la otra persona acepte con ilusión todo lo que le damos y que lo valore como si fuera el mejor de los regalos... 
Nadie es mejor que nadie, pero si queremos ser la mejor versión de nosotros mismos, busquemos aquel don que tenemos dentro y aprendamos a compartirlo, porque es esta la razón por la que nos fue concedido, aunque nadie sepa explicarnos por qué fuimos los elegidos... 

6 comentarios:

  1. Decías en tu respuesta de hace un rato, porque parece que mientras escribías yo estaba compartiendo el mismo momento contigo, que la primavera, además de gratificarte, te alteraba que era una barbaridad. Pues parece que sí. Estás desbordante en dones. Aquellos que tengan la oportunidad de estar cerca de ti personalmente estarán acompañados de una campanilla permanente. A mí me llegan tus sones, tus palabras cantarinas, tus musicales emociones. Y si entran por mi puerta desde tan lejos... ¿cómo serán tus campanadas de cerca? Buenas noches. Boa noite.

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    1. Querido José Luis, GRACIAS.
      Si algo he aprendido, y he aprendido poco, es que tenemos que ser como somos, sin miedo a ser demasiado excesivos o románticos, porque aquellos que se quedan a nuestro lado son los que de verdad valoran lo que tenemos dentro...
      Afortunada soy, que mis letras lleguen lejos sin perder emoción es una suerte...
      Buenos días.

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    2. Dices en tu entrada que “la mayor muestra de amor es que la otra persona acepte con ilusión todo lo que le damos y que lo valore como si fuera el mejor de los regalos... “ Será así pero si los dones que les ofreces no son más asiduos en el tiempo ¿De que valen que te acuerdes un día? Es la continuidad la que mantiene la llama de la ilusión. Lo demás son simplemente fuegos de artificio. Buena semana. Sigo esperando...

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    3. Querer cada día. No con la misma intensidad pero sí con la misma ilusión.

      Un abrazo.

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    4. "Cuando mis emociones
      salen de serenata
      no es facil conciliar sueño alguno.
      Insisto, persisto
      (decepciones más tarde, bien tarde
      para no sucumbir)
      La ilusión desbordada,
      la complicidad de los momentos comunes.
      Entre saludo y adiós
      (recuerdo y esperanza)
      viene un tiempo por resistir."
      Un saludo respetuoso

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    5. Saludo respetuoso de vuelta, un abrazo José Luis.

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