sábado, 18 de abril de 2015

No estás preparado


“No me pidas que no piense en ti, no me pidas que no haga nada por ti, porque si en algún momento así ocurriera, significaría que ya no te quiero.”
Palabra de Laura

Intentamos ser esa persona que se espera que seamos, aunque ello signifique alejarnos un poco de nosotros mismos, y nos convertimos en guerreros que luchan contra su otro yo, sólo porque creemos estar preparados para el nuevo comienzo. Y no, no siempre lo estamos.
No te cases, no seas padre y no finjas enamorarte, porque al margen de la inseguridad que todos podamos tener en un momento u otro, existe la posibilidad de que esa historia que te empeñas en vivir, no te pertenezca. Porque no, no todos viviremos lo mismo. Y en las decisiones que implican a terceras personas, hemos de ser cautos y no tan atrevidos, porque puede haber daños innecesarios, simplemente porque aún no estemos preparados.

Debemos preguntarnos qué hacer para que la otra persona sea  feliz, sin esperar nada a cambio, porque al hacerlo las decepciones se multiplican.
Es importante conjugar amar en primera persona, sí, pero no lo es tanto como saber qué puedo hacer yo para hacer feliz al otro, cómo puedo lograr que no deje de sonreír un solo instante. Y no quiere decir esto que nos olvidemos de nosotros, porque es en nuestra felicidad donde encontramos las herramientas necesarias para amar incondicionalmente. Pero si por alguna razón, sea flechazo, instinto o destino, nos disponemos a embarcarnos en una nueva aventura de la mano de alguien, hemos de hacerlo sabiendo que a partir de entonces debemos esforzarnos, amar sin miedos, y amar aun cuando no tengamos fuerzas para hacerlo. Y si damos este paso querrá decir que sí, que estamos preparados, y descubriremos que dando lo mejor de nosotros no sólo no nos vaciaremos, sino que además recibiremos el doble de lo entregado.

El destino no agenda nuestras vidas por igual, y no hay que apresurarse pasando las páginas de los días que vendrán. Estaremos preparados, tarde o temprano llegará nuestro día, y decidiremos dar la bienvenida a esa persona a nuestro mundo, aparcaremos el miedo, dejaremos de justificar nuestro egoísmo culpando al pasado de nuestra incapacidad de amar, porque todo eso desaparecerá. Y entonces, sólo entonces, ya estaremos preparados.

No nos obliguemos a vivir aquello que no es para nosotros, esperemos pacientes, porque nuestro momento llegará. Siempre llega. Y podremos lanzarnos al abismo del amor generoso, eso que llaman locura, eso que llaman perder la razón. Eso que llaman vida. Ese amor que todos merecemos disfrutar al menos una vez, y que muchas veces nos perdemos sólo porque lo buscamos cuando aún no estamos preparados.

El amor que se siente por un hijo es el mejor de los ejemplos, ese amor que hace mejores a las personas, porque dejan de pensar en ellas mismas en primer lugar, ¿y qué se recibe a cambio?... Posiblemente no existan suficientes folios para que cada cual nos regale una respuesta. 

Ten paciencia y no temas no estar preparado.
Para todos hay un momento, y al final lo estaremos…

 

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