martes, 14 de febrero de 2017

Las mujeres que aman diferente


“No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca […]. No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. 
No quieras enamorarte de una mujer así.
Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMAS se regresa.”

Martha Rivera-Garrido

No es fácil permanecer mucho tiempo junto a una mujer que se presume diferente, porque siempre hay un momento en el que se genera la duda; ¿y si todo es una pantomima?, ¿y si esto es puro teatro? No, no es fácil aguantar mucho tiempo al lado de alguien así, la intensidad de cada momento se puede llegar a volver insoportable y, tarde o temprano, aparecerá la pregunta que tantos se hacen al toparse con ella: ¿quiero esto o no lo quiero?

Hay mujeres que son como aman, y que aman como son. Sin maquillaje ni disfraz. Se muestran desnudas ante el mundo porque entre caídas y nuevos comienzos, reconocen cada rincón de su alma, sus miedos y sus virtudes. Se aceptan y se asumen, y nada harán para cambiar. Durante el paseo de sus vidas se cruzan con personas que, atraídas por su autenticidad, se adentran en su universo ilusionados, hasta que un día amanecen sintiéndose atrapados en una jaula en la que ellos mismos se encierran. Las mujeres que viven así no quieren poseer, ni atrapar a nadie, ellas aman desde la libertad, lejos del libertinaje, y como tal desean que la otra persona se sienta igual de libre a su lado. Una relación tan difícil de entender, que sólo el más intrépido de los amantes es capaz de asumir.
Pero algunos se quieren dar la oportunidad, porque este tipo de mujeres no aparece en la vida de cualquier persona, sino que ellas mismas eligen a uno entre la multitud, guiadas por su  instinto, y apostando por aquello que de una manera u otra las agita por dentro.


Merece la pena vivir de esta manera, me dijo una de ellas en una ocasión, porque no hacerlo significaría vivir de mentira, y esta vida es demasiado corta como para dejar escapar los únicos instantes que se quedarán en nosotros para siempre o ignorar una de las pocas razones que hacen que este regalo inesperado, merezca la pena. 

Si alguien tiene la oportunidad de amar a una mujer así, que no tenga miedo a hacerlo, ¿y después?, eso nadie lo sabe, pero al menos descubrirán que su capacidad de amar es mucho mayor de lo que jamás hubieran soñado. Porque de una mujer así jamás se regresa.  


Nota: Aunque se haya atribuido el texto citado a diferentes autores, desde Simone de Beauvoir a Pablo Neruda, el original está firmado por escritora dominicana Martha Rivero-Garrido.




7 comentarios:

  1. Hola, Laura.

    He comenzado hoy a leer lo que escribes y tengo que decirte que me encanta. Espero que sigas deleitándonos con tu bella prosa y haciéndonos pensar con lo que nos cuentas.

    Leyendo algunos de tus artículos he sentido como si me hubieses leído el pensamiento (alguno de los pocos que tengo) a pesar de que no me conoces de nada.

    Gracias por compartir tus pensamientos con cualquiera de los que pasamos por aquí.

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    1. Una grata sorpresa saber que soy leída desde las galaxias... Muchas gracias por tomarte un momento para leerme y doblemente agradecida porque además me escribas.
      Como digo muchas veces, cuando alguien se lee entre líneas, es porque al final casi todos pasamos por lo mismo y mi hobbie no es otro que ponerle las letras a lo vivido o sentido...

      Gracias y feliz paseo por las galaxias.

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  2. Casi me atrevo a asegurar, porque hay que dar un cierto margen a la duda, que cuando una mujer escribe como tú lo haces y osa decir lo que dice es porque hay mucha riqueza interior y abundante sabiduría. También existe una toma de posición con respecto al sexo femenino tan denostado, en variadas ocasiones, por quienes lo toman como “el débil” y lo utilizan para el manoseo y cuchicheo en programas televisivos, para ridiculizarlo, como elemento de atracción, para tratarlo, en definitiva, con una total falta de respecto.
    Cualquier hombre, con lucidez, con conocimiento y con deseo de riqueza sentimental, deberia aspirar a encontrar en su deriva a una mujer así porque, aquí ya me considero más seguro, tendría una existencia plena. Las personas, sean hombres o mujeres, mujeres u hombres nos apoyamos sobre tres pies de un hermoso banco, el cuerpo (lo sensorial), el corazón (las emociones) y el cerebro (la racionalidad). De esta forma, todo lo que permita equilibrar los tres pilares nos dará estabilidad en plano de igualdad.
    Y cuando una pata de tal asiento se desequilibre, la dialógica de dos seres que se complementen en igualdad de condiciones se convertirá en el ebanista que restaure el equilibrio.
    Magnífica tu entrada, Laura. Es un hermoso canto a la grandeza de la mujer. Es una bonita reivindicación dedicada a todas y una explicación sublime para quienes estén equivocados con vosotras.

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    1. José Luis, cuando leo comentarios como el tuyo me digo que algo bien debo de estar haciendo, porque he conseguido transmitir lo que realmente quería...
      No seré yo la que hable de mi riqueza y sabiduría interior, pero creo que tengo claro que no se puede hablar de lo que no se conoce, bien por una misma o bien gracias a alguien a quien le pido permiso para robarle su historia.

      A veces sólo intento poner un poco de cordura en mi cabeza, intentando encontrar una respuesta a las dudas que escucho a mi alrededor tantas veces, tantos días y en tantos momentos. Otras veces simplemente cojo una palabra, un gesto o una emoción, para convertirlos en algo con la ilusión que me sienta delante del teclado.

      Gracias por hacerme reflexionar acerca de lo que escribo, en este aprendizaje no hay nada más importante que entender lo que uno mismo cuenta. El porqué ya forma parte de otro capítulo...

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  3. Hay mujeres que son como aman, y que aman como son. Sin maquillaje ni disfraz. Se muestran desnudas ante el mundo porque entre caídas y vueltas a empezar, así han aprendido a hacerlo, hasta que un día se aceptan y se asumen.
    Tu eres una de estas grandes mujeres! Con tu mirada, tu sonrisa y tus maravillosos relatos nos iluminas y arrastras a todos... Muchas gracias.

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    1. Todas las mujeres tenemos algo maravilloso, corrijo, todas las personas tenemos algo maravilloso... sólo hemos de centrarnos en lo bueno y no en lo malo...

      Hemos aprendido ¿no?
      Un besazo tía. Gracias.

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