sábado, 14 de marzo de 2015

La distancia del amor

Y allí estaban, una tarde más…

Sentados frente al mar turquesa, mirando al horizonte, compartiendo el silencio. Hablando sin hablar. Sin mirarse, sin tocarse.
Escuchando la melodía de una canción entonada en blanco y negro, recordando ayer y sonriendo por mañana. Descontando los días de un calendario que pasaba sus hojas con lentitud.

Y allí estaban, una tarde más…

Bebiendo en copas diferentes del mismo gin-tonic, y respirando el aire de la libertad. Paseando en su memoria por los lugares que juntos conocerían, mezclados con las mariposas, las gentes, las músicas y las letras.

Y allí estaban, una tarde más…

Sintiéndose dichosos por tenerse, amándose en silencio, buscando la valentía escondida en algún recóndito lugar dentro de sus corazones, mirándose por dentro, mezclándose por fuera, desnudando sus almas como nunca antes lo habían hecho.

Y allí estaban, otra tarde frente al mar, cada uno con su soledad, ignorando que en ese mismo instante, el otro estaba haciendo lo mismo, soñando lo mismo y sintiendo lo mismo. Ignorando que a pesar de no poder tocarse, pocos corazones podían estar más cerca que los suyos. Llorando las mismas lágrimas, sintiendo el mismo abrazo y acariciando el mismo beso.

Allí estaban una tarde más… arrancando los números de ese maldito calendario que los acercaba un poco más cada día descontado, fracasando en su intención de volver a separarlos.

Porque los amores de verdad nunca mueren, y están predestinados a reencontrarse, a pesar del tiempo, a pesar de la distancia.

 

8 comentarios:

  1. Precioso, intenso y maravilloso...

    ResponderEliminar
  2. Es muy triste que algunas personas no puedan estar juntas si se quieren, pero seguro que como dices al final lo estarán. Hay circunstancias que no podemos evitar. Gracias por escritos tan bellos y necesarios. Nos haces soñar despiertos.
    Un saludo.
    María

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María, como bien dices es muy triste, pero no siempre podemos vivir como nos gustaría, y tenemos que aprender a ser pacientes y esperar mientras seguimos viviendo. Y si el paso del tiempo mantiene ese amor, entonces su destino será estar juntos. Son muchas las historias que nacieron en la distancia, y otras tantas las que murieron por culpa de ella... Si están predestinados, estarán juntos.

      Gracias por tu lectura.

      Eliminar
  3. No me gusta que los protagonistas del relato estén bebiendo gin-tonics en solitario, pero pasaré por alto ese detalle porque el resto me ha encantado.

    A veces la distancia intensifica los amores y, por desgracia, también ocurre en ocasiones que la cercanía los debilita. Pero entre un caso y otro hay de todo.

    Sigo pensando en ello y me parece que a los que tenemos más rollo que una tomatera (ese plural no te incluye) se nos da mejor la distancia que la cercanía. Podemos escribir mucho (incluso cosas bonitas) cuando estamos inspirados y quedar como amantes perfectos (en el sentido platónico, claro), pero en las distancias cortas, a no ser que llevemos puesta la colonia Brummel, fracasamos porque no podemos elaborar un bonito discurso sobre la marcha y no sabemos recurrir a otros medios. Menos mal que seguro que hay algún curso que podrá aportarnos esa formación de la que carecemos (hoy en día hay cursos para todo).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Beber un gin-tonic en soledad a veces es gratificante... Me voy a tomar uno! ;)
      Los amores, la distancia, la cercanía, el roce... al final todo se reduce a lo mismo, a que sentimos como sentimos y que las circunstancias hacen que magnifiquemos o que empequeñezcamos alguna relación...
      Hay un momento mágico en la vida de los que escribimos, y es cuando de pronto decides que quieres ser tal y como escribes, porque al final es esa tu personalidad... y entonces todo encaja. Es magia. Puedes ser en la distancia como lo eres en la cercanía, pero el de enfrente tiene que entenderlo así... que todo son complicaciones, ¡caramba!

      Eliminar
  4. Qué bonito escribes. Me encanta todo. No comentaré cada entrada porque no quiero aburrirte, pero es precioso leerte. Gracias por alegrarme el día.
    Un saludo.
    Mario, el de antes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Comenta todo lo que quieras, incluso lo que no te guste. Es un placer y un regalazo saber que hay personas que disfrutan con mis letras. No sabes qué alegría más grande, sobre todo sin son desconocidos...
      Te mando otro abrazo. Y gracias.

      Eliminar