jueves, 5 de febrero de 2015

Volver a casa


“… creo que a la magia le pasa lo que a la felicidad, que no está en ningún sitio y puede estar en todos, porque vive dentro de nosotros, en cualquier lugar al que vayas con la innegociable intención de hacerla un hueco, siempre que seas capaz de plantarla donde estés tú, aunque tengas la osadía de arrancarla de donde vivía.”

Así concluye Óscar el breve relato que habla de su historia, y de la historia de muchos que, como él, hace un tiempo empaquetaron sus vidas en varias maletas, y se marcharon en busca de esa felicidad que tanto les costaba encontrar aquí. Durante la última semana, quizá por culpa de la resaca de las fiestas, por la cercanía de San Valentín, o vaya usted a saber por qué razón, han sido muchos los amigos que han escrito acerca de la añoranza repentina que sienten al estar lejos. Y son muchos, muchísimos, los amigos que tuvieron que marcharse. Para algunos su huida no fue más que una elección tomada y muy meditada, para otros la necesidad de encontrar un lugar en el que pudieran recuperar lo que aquí se les arrebató. Pero al margen de las razones, y de las opiniones que tan alegremente damos sin ser preguntados, lo cierto es que se fueron, valientes y orgullosos, a empezar de nuevo cuando creían que ya nada cambiaría en sus días…

Cuando mi hermano tomó la decisión de marcharse lo aplaudí, porque sabía que era lo que él quería, porque estaba segura que allí encontraría la felicidad que aquí estaba perdiendo sin darse cuenta, y porque ambos compartimos esta locura a veces tan cuerda. Acompañado por su familia decidieron empezar juntos una nueva aventura en un lugar en el que nada es lo mismo, nada es lo que parece, y todo es sorpresa. Y poco después, tuve que despedir al pequeño de la familia, con un nudo en el estómago, orgullosa por su valentía al tomar una decisión que de nuevo para muchos, era una locura, pero segura de que triunfaría. Porque lo hará. Porque cuando hay algo tan grande que te mueve a tomar decisiones tan difíciles, pocas cosas pueden salir mal, pues cuando la ilusión baila al ritmo de la música de un corazón apasionado, el éxito está asegurado.

Son muchos los que se fueron. Sois muchos los que os fuisteis. Y por suerte, ahora vivimos en un mundo en el que la comunicación es más rápida, lejos de la cabina de teléfono del restaurante de la esquina, o de una carta enviada por avión. Ahora, aunque estéis lejos, estáis aquí, y seguimos vuestros pasos, e incluso sentimos que vivís al lado, cerca de nosotros. No entraré en debates políticos ni económicos, no hablaré acerca de las decisiones tomadas por aquellos que desde la oscuridad controlan los hilos de nuestras vidas profesionales, no, ellos nada me importan hoy, y no tienen cabida en este escrito. Pero sé que este lugar, España, no es un lugar cualquiera, porque es un ejemplo claro de lo mucho que valoramos algo cuando lo perdemos. Pero vosotros no nos habéis perdido, vosotros seguís estando aquí, y un día, más pronto o más tarde, volveréis, y entonces seremos nosotros los que nos querremos marchar al entender que aquella circunstancia que os llevó tan lejos, fue la circunstancia que os convirtió en personas más completas, más fuertes y seguro que mucho más felices.

Sé que hablo por muchos cuando digo que seguiremos estando hasta el día del regreso, esperando mientras tanto a que los días se sumen en los calendarios, a que los años os regalen nuevas alegrías, a que estéis preparados para volver. Porque lo haréis, sé que lo haréis, por eso no sintáis nostalgia hacia algo que aún sigue siendo vuestro, y permitíos la añoranza de cuando en cuando. Aprovechad cada día como lo estáis haciendo, vivid cada experiencia al máximo, y empapaos de todo lo que os rodea, porque cuando llegue el momento, miraréis de reojo a vuestro hoy, y puede que incluso sintáis la misma nostalgia que hoy sentís. No por nada, simplemente porque es allí donde habéis elegido construir un hogar, ese que lleváis dentro de vosotros, ese que nunca, pase lo que pase, os abandonará. Porque como escribió Óscar, la magia y la felicidad viven dentro de nosotros.

Mucha suerte a todos. Y como ayer me escribió una amiga, un abrazo especial a esa familia que nunca se romperá, a la familia de Spanair.

Gracias Óscar, por ayudarme a entender un poco mejor la vida de las personas a las que quiero.

 
Para mis hermanos y sus nuevas familias.

 

 

14 comentarios:

  1. Éste, en el que nos desenvolvemos, en el que nos ha tocado el vivir ahora, es un territorio de inseguridades. Nuestra historia, como pueblo, es un relato en el que la emigración se ha escrito con letras mayúsculas si exceptuamos la mal llamada “bonanza” construída sin una estructura capaz de crear un buen edificio que nos diese una cabida para albergarnos. Una armazón endeble que ha caído con el primer vendaval. Al menos, esa parte de generación que se esforzó en formarse y ha tenido que marchar, porque no ha titubeado en hacrle frente a la tormenta, tiene más posibilidades que aquellos que salieron en su día cuasi analfabetos, con distancias que sólo se podían salvar muy de tarde en tarde y con una comunicación muy espaciada. La añoranza crecía en una tierra hasta el punto de llegar a cubrir toda la superficie de aquellas personas y tenían que desbrozarla o morir ahogadas en ella.
    Al final, las mismas claves son las que permiten dar respuestas. Osadía para hacer frente a las dificultades. Salir del nido para volar de manera autónoma. Picar aquí y allá hasta encontrar el lugar donde volver a construír el nido. Y en ese hacer músculo, no hay otra, llegará el gozo, el placer de que vale la pena vivir en aquél lugar de ese nuevo mundo que descubrimos gracias a nuestro tesón. ¡¡Qué hermosura!!
    ¡¡Cuánto abarcas, Laura!! ¡¡Cuánto dices, Laura!! En mi descanso, en mi pausa café matutino, estoy hablando contigo de variados temas. ¡Gracias!

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    1. Buenos días José Luis, me alegra compartir contigo este primer rato del día. Como ves, siguiendo tu consejo, rellené la pluma... gracias por tus siempre honestas palabras, que como dijiste una vez, son necesarias para seguir creciendo y aprendiendo. Que para eso estamos aquí, ¿no? Un abrazo y feliz día. Gracias siempre.

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  2. Laurita querida, volar contigo era tener in buen día, y ahora después de tantos años sigues regalándonos momentos únicos. Gracias por tu alegría contagiada. Se te echa de menos. Imposible no hacerlo.
    Besos desde el mundo árabe.

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  3. Que razón tienes! Me ha encantado! Tengo a veces tantas ganas de volver y otras pienso que lo echaré de menos en fin, no lo podrías describir mejor....un abrazo desde Múnich.

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    1. Un beso muy fuerte Toya, sois unos valientes. Sigue disfrutando de los buenos momentos, que esos no vuelven.

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  4. Gracias Laura, por citarme en este escrito tan bonito y cargado de cariño.

    Me gusta lo que escribes y cómo lo escribes, además creo que tus reflexiones son muy acertadas. Son parte de lo que yo querría explicar algún día, espero hacerlo la mitad de bien!

    Gracias también por poner el enlace a mi blog.

    Un beso grande y cuídate.

    Oscar.

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    1. Gracias a ti Oscar, tu escrito me encantó. Muchísimo. Te aseguro que transmites el doble de lo que crees, pero claro, juegas con ventaja porque lo vives en primera persona...
      Gracias porque entiendo un poco más lo que están viviendo mis hermanos.
      Sigue disfrutando de cada momento, y ya sabes, nosotros seguimos aquí...

      Un beso enorme

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  5. Cuánta razón en tus palabras y cuánto sentimiento al mismo tiempo. Pensamientos encontrados, debates constantes, titubeos, indecisiones, pero sí, los que estamos fuera, debemos mirar hacia adelante y dedicarnos a disfrutar de lo que se nos ha permitido vivir. Porque esa nostalgia de la que hablas volverá acecharnos en cuanto pongamos los pies fuera de nuestro nuevo entorno, fuera de estos límites fronterizos que hasta ayer apenas conocíamos. Y sí, volveremos, siempre lo hacemos, al menos en nuestros pensamientos. Imagino volver a pisar el suelo del avión, recorrer aquel pasillo de MD con pie firme, oigo vuestras risas, las puertas de los trolleys en los galleys a la hora de montar el bar, la inevitable patada en la puerta del carro para conseguir asegurarla... Escucho la radio en cockpit, siento el calor del aquel standard caliente que atravesaba el plástico blanco, su olor, y disfruto aún, gracias a mis sentidos, de aquellos amaneceres en aeropuertos distintos,.. La presencia de mis compañeros me acompaña . Ahora entiendo que eso siempre será así. Gracias por tus palabras Laura, gracias por hacernos recordar. Un beso desde Toulouse

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    1. Sin duda aquellos años serán inolvidables para muchos, porque la mayoría crecimos paseando por esos pasillos... Y no se trata de vivir anhelando, simplemente sonreír recordando. Como tú lo haces.
      Te mando un beso grande y espero que la nueva vida te haga seguir sonriendo.

      Hasta pronto.

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  6. Palabras para Laura
    Peinar,
    hebra a hebra,
    la crin de cada espacio
    profusamente sugestivo.
    Y, entre los dedos,
    tomar sus momentos,
    sus ocultos, sus fulgores,
    las arrugas, el frescor,
    la alegría, el color...
    de sus cabellos.
    Hablar de los secretos,
    oler tantos lugares,
    palpar sus armonías,
    escuchar las fragancias,
    degustar sus latidos,
    acopiar los lenguajes...
    Manantial sensitivo,
    burbujas de incógnitas,
    filón de nombres,
    acariciar los recuerdos,
    insuflar ánimos,
    inventariar ausencias...

    Pido disculpas por mi atrevimiento; han sido vocablos salidos de tu post y de los comentarios.

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    1. No te disculpes por regalar algo tan bonito. Gracias por el tiempo que me dedicas José Luis.

      Un abrazo fuerte.

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  7. ¡¡¡¡¡Grande Laurita!!!!!!!!!!!
    Siempre fuiste especial, siempre fuiste una mujer que no dejaba indiferente, y me alegro mucho de que dieras rienda suelta a esta faceta tuya de escritora, porque es algo que todos necesitamos. Leerte es sonreír incluso cuando cuesta hacerlo. Pero así has sido siempre, una mujer que regala sonrisas...
    Gracias por ser así, y no tener miedo ni vergüenza en desnudar tu alma de cuando en cuando. Para muchos eres un ejemplo... ¡no lo dudes!
    Somos muchos los que te queremos. Hasta pronto JC Riñón

    Otro emiratí...

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    1. Y de repente... ¡el mejor regalo que pudiera recibir!
      Gracias por recordarme con sonrisa, sin duda gracias a vosotros cuando empiezo a caer, me doy cuenta de que hay muchas razones para no hacerlo.
      Siempre en mi recuerdo. Todos. Los que seguís y los que se fueron.

      Todo mi cariño.

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