martes, 31 de mayo de 2016

La cena

Las cenas en casa de Marta son divertidas, porque nunca se sabe con quien te puedes encontrar allí. La realidad es que casi todos vamos ya cenados, porque Marta es una gran anfitriona, pero nunca calcula para todos, y al final la cena se queda en un picoteo rápido empapado en vino. No le preocupa llenar nuestro buche más de lo que le importa nuestra compañía. Pero el vino nunca falta, y después de tres copas ya nadie escucha el sonido de los estómagos hambrientos repartidos por cada rincón de su salón.

Tiene una bodega que es el deleite de todos los que la visitamos. A veces incluso organiza catas para los amigos. Alguno de nosotros está interesado en aprender y en disfrutar con ellas. Pero la mayoría sólo vamos a beber, a emborrachar nuestra melancolía y a verla a ella. Taninos, cosechas, roble… ¡qué importa!, si lo que queremos es escuchar las historias con las que nos entretiene, mientras enjuagamos nuestro paladar con diferentes aromas más o menos conocidos. Son tardes que ella llama mágicas, porque consigue reunir alrededor de una mesa a la gente que quiere, saborear lo que más le gusta saborear, y además puede hablar en alto acerca de lo que su imaginación sólo habla en la intimidad. Casi nadie sabe que es Mariana Ribera. La famosa escritora. Ella no quiere que nadie lo sepa. Sólo quiere  regalar cuentos a los que han perdido la confianza en la magia, dice siempre. Y lo consigue, consigue hechizarnos a todos con sus palabras. Quizá sea un instante, quizá sea una actitud. Quizá sólo sea que ella tiene la capacidad de transportarnos a otro lugar endulzando nuestros ratitos compartidos. Yo siempre he creído que, al margen de su imaginación despierta, Marta tiene una capacidad única para mirar a los ojos a una persona y con sólo un par de palabras deduce qué es lo que le falta, qué es lo que añora y qué es lo que sueña. Ha podido con todos nosotros, ha podido con todos los que se han sentado delante de ella fingiendo una seguridad que en seguida desaparece, claudicando frente a ella y asumiendo su derrota. Siempre lo consigue.

A veces pienso si Marta apareció en mi vida por casualidad, e imagino que después de tantos años vividos a su lado ya soy una creyente incondicional del destino y de los largos dedos con los que escribe nuestro mañana. Nos conocimos porque tuvimos que conocernos. Puede que por aquel entonces yo necesitara un sitio nuevo en el que pasar las noches rodeada de amigos y conversaciones, lejos de una realidad que en ocasiones era demasiado destructiva, puede simplemente que necesitara a alguien que me ayudara a girar la cabeza para ayudarme a mirar hacia otro lado, hacia el camino difícil. Allí por donde el miedo me impedía caminar tranquila. Y lo hice. Elegí aquel camino. Y ella me ayudó.

Hoy es un día especial, Marta cumple años. Nadie sabe cuántos, así que hemos decidido traer botellas de vino de las cosechas de los años en los que creemos que  vio la luz por primera vez. Le ha encantado la idea, este es sin duda el mejor regalo, si bien algunos se han excedido sobremanera. No importa lo mayor que me haga este vino, pues este fue sin duda un gran año para ser bebido. Y eso hemos hecho, probar todas y cada una de las botellas que hemos traído. Hasta acabar sentados a su alrededor, para escuchar su relato, un cuento que muchos han creído fantasía pura. Había mucho de ella misma en sus palabras,  puede que haya decidido regalarnos un poquito más de su ayer en un día tan especial como hoy, escondiendo su verdad detrás de las voces que parecía inventar su imaginación. No creo que los demás se hayan dado cuenta, y si ha sido así ninguno hemos hablado de ello, todos queremos ser guardianes de este secreto descubierto. Hoy el cuento lo hemos inventado nosotros.

Ha empezado a amanecer mientras conducíamos de vuelta a casa. El recuerdo de las conversaciones y de los cuentos regalados llenaba el silencio ebrio que viajaba con nosotros en el coche. Marta es una mujer fuerte pero debe de haber sufrido mucho, ¿verdad?, ha dicho Mateo sin desviar su mirada somnolienta de la carretera. Y yo me he quedado pensativa, sonriendo orgullosa. Mateo es un gran hombre querida, mucho más sensible de lo que aparenta y tiene una mirada que sabe escuchar, deja que te quiera, porque lo está deseando,  me dijo Marta el día que lo conoció. Y tenía razón. Por eso fue el único al que quise llevar a sus noches mágicas. Porque las disfrutaría tanto como yo.

Apenas hemos hablado, nos hemos mirado en silencio hasta quedarnos dormidos abrazados, deseosos de encontrarnos en el mismo sueño.

4 comentarios:

  1. Valores intangibles
    Amistad, querencias, sensibilidad, expresividad... valores de carácter intangible que cuando se aúnan en un sueño, piel contra piel, nos hacen humanos con un poderío tal que nos producen energía suficiente para vencer todas las incertidumbres del día a día. ¡Qué hermosura, Laura!¡Qué belleza transmitida! Yo he tenido que calmar las emociones que surgieron, en un primer momento, para tratar de racionalizar lo que me produjo tu nueva entrada. Observamos el mundo y, a través de la percepción, nos creamos una visión del mismo que no deja de ser una ficción, una fantasía... que, en mi caso, se traduce en la imposibilidad de llegar de otra manera a ti mas que por el resquicio de esta puerta. Ahora, ya calmadas las ondas, soy capaz de manifestar mi alegría porque seas quien de participar de aquellos valores con los que inicié este comentario. Yo, que también he sentido en mis carnes el sabor de tales regalías, las degustaré siempre porque son de gozo imperecedero. Estoy plenamente convencido que si la especie humana se preocupase más de cultivar esas simientes, los frutos obtenidos la saciarían mejor sin tener que recurrir a otras necesidades que crean aquellos que quieren que nos convirtamos adictos al consumo, a las tecnologías, a la imagen externa...
    ¡Enhorabuena por ese hermoso sueño!

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    1. José Luis, gracias de nuevo por leer más allá de mis letras, no es fácil que entre mis renglones se encuentre todo lo que escondo, pero el que lee con el corazón, es capaz de cualquier cosa... Recibe un gracias infinito. Hasta pronto.

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  2. Querida Laura, a través de un comentario en fb de tu querido hermano y querido excompañero mío, he sabido de tu faceta de escritora. Todavía no he leído tu libro, pero lo haré, sobre todo a la vista de lo que estoy disfrutando de leer estos pequeños relatos.
    Enhorabuena por ellos.
    Un saludo,
    Carmen

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    1. Querida Carmen, te agradezco este segundo que te has tomado no sólo para leerme, sino también para escribirme. Espero que el libro no te decepcione, y si es así, que por favor me lo digas para seguir aprendiendo.
      Gracias por tu tiempo.
      Un saludo.

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