lunes, 2 de febrero de 2015

Esta noche te quiero


A los amantes de una noche.

A los amantes inesperados.


Esta noche te quiero, le susurró un instante antes de quedarse dormido. Y ella sonrió.

No pensó en las pocas horas que habían pasado desde que se conocieron. No pensó en mañana, ni en ayer. Se abrazó a él, y dejó que su locura creyera sus palabras, sólo por ese instante, porque al fin y al cabo ese era el único momento que tenían. Todo lo demás aún no había ocurrido, todo lo demás ya había acabado.

Su aventura había empezado unas horas antes, mientras disfrutaba de una cena mojada con vino entre amigos. Y al verle entrar por la puerta simplemente lo supo, supo que esa  noche iba a ser diferente, porque la iba a pasar a su lado. Sin dejar que el tiempo se alargara más de lo necesario, se levantó con disimulo y se acercó  a él, con la seguridad y la chulería de la que se siente ganadora. Hablaron como siempre, sin máscaras ni palabras estudiadas, sin sentirse desconocidos, como si aquella no fuera más que otra de las muchas conversaciones que hubieran compartido, aunque en realidad fuera la primera. Y ya no se separaron. Una noche. Sólo una noche para disfrutarse, para aprovechar el poco tiempo concedido por su encuentro casual. Una mirada, y una caricia disimulada, la complicidad que sólo existe entre los que se saben iguales. Una noche que era hoy. Ahora. Porque nadie puede asegurar que mañana llegue. Y es esta una verdad que los dos habían aprendido tiempo atrás.

Llegó el amante inesperado, con su abrazo y su eterna sonrisa. Llegó para quedarse durante la eternidad que durara aquella noche que ambos quisieron alargar. Llegó con un lazo escondido en el bolsillo, dispuesto a atarse a su presa, sin pensar que quizá, al amanecer los dos desaparecieran de nuevo para regresar a su libertad. Y ella se supo protagonista de su cuento inventado,  y escribió con letras apasionadas la historia que había decidido vivir en el momento en el que sus miradas se cruzaron por primera vez. Así que eres tú, pensó nada más verlo, y él sonrió, como si pudiera escuchar sus palabras silenciosas. Porque ambos supieron que esa noche les pertenecía sólo a ellos dos.

Pasaron las horas lentas hasta que amanecieron insomnes. Disfrutaron hasta el minuto antes de la despedida. Un hasta pronto con abrazo. Un gracias sincero. Una última sonrisa divertida. Y un último en este momento, te quiero.

Se alejó de su casa, caminando tranquila, no se giró, no pensó en nada. Sabía que aquella historia ya era ayer, y que su recuerdo sería suyo para siempre. Sintió en sus labios el sabor del último beso y acarició su piel aún impregnada de su aroma. Para ella la vida es esto, coger un instante y disfrutarlo al máximo, sin pensar en consecuencias, sin pensar en mañana. Sin pensar… porque el pensamiento a veces silencia a la emoción, y nos impide querer, y apasionarnos y disfrutar de cada instante como si mañana no fuera a llegar nunca. Porque, ¿quién nos puede asegurar que mañana vuelva a amanecer?

Hoy es lo único que tenemos, y este momento no se nos devolverá jamás. Perder la cabeza de vez en cuando es necesario. O no. Pero haciéndolo somos capaces de disfrutar un poquito más de la vida, o mucho, según sea nuestro grado de locura.

 

7 comentarios:

  1. Los sentidos están aliados con la emoción, el impulso y el apetito y cubren un amplio grupo de contenidos: lo sensorial, lo sensacional, lo sensitivo, lo sensual... La emoción pertenece a una certeza del yo, pero pertenece al yo que se ocupa de los acontecimientos hacia un resultado deseado. Si la pulsión ha sido tan maravillosa , ¿no deben convertirse en partes incluidas en una situación algo más duradera que una noche?. ¿Por qué no prolongamos algo más ese presente? ¡¡Cuánto apasiona ese relato!!

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  2. Seguro que se prolonga ese presente, porque no hacerlo sería perder algo apasionante. Pero son sus protagonistas los que lo decidirán, porque mi pluma se quedó sin tinta. Gracias por tus letras tan bien ordenadas, José Luis. Un saludo.

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  3. No seré yo el que imponga decisiones a nadie sólo que temo la liquidez que parece que fluye en esa noche intensa. Espero y deseo que tu pluma nunca quede sin tinta pues tienes un cálamo singular. Gracias a ti por deleitarme desde que te descubrí hace ya un tiempo. Si sirve de algo, ¡¡ánimo!!. Con mi respeto.

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    1. Querido José Luis, si algo hace que nunca me canse de recargar la tinta de mi pluma son lectores como tú, que a veces critican, a veces aplauden, pero que nunca me dejan indiferente.
      En algún momento, imagino que ocurrirá durante la noche, seguiré escribiendo esta historia, pero nunca para poner el punto y final, sólo para que todos, lectores y yo, sigamos disfrutando de este encuentro tan apasionado.
      Gracias siempre. Por estar y por tu respeto.

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  4. Todo es fugaz y esta idea está deliciosamente expresada en el relato.
    Enhorabuena Laura

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    1. Gracias Carmen.
      Pretende ser un ejemplo de cómo disfrutar de la vida, a pesar de que algunos momentos lleguen con la fecha de caducidad bajo el brazo.
      Muchas gracias y saludos.

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