viernes, 21 de octubre de 2016

Empecemos


Empecemos. Así de fácil. Empecemos, sin más.

Cuando algo nuevo llega a nuestras vidas, nos planteamos mil preguntas, ¿me irá bien?, ¿fallaré?, ¿debo intentarlo?, ¿es una señal?..., preguntas, y más preguntas. Preguntas infinitas que sólo nos llevan a la duda, y a plantearnos lo que no nos habríamos planteado en una situación normal. Pero así somos la gran mayoría, almas dubitativas que se pasan las horas dando tantas vueltas a lo mismo, que terminamos distorsionando la realidad. Porque, al final, nuestros pensamientos serán los que controlen nuestra vida, sí, lo confirmo, todo empieza con un pensamiento, que después verbalizamos, hasta que se transforma en un acto para convertirse en el hábito que nos lleva hasta nuestro destino. Gandhi dixit, y yo aplaudo. 
Porque sí, porque todo empezó ahí mismo, en la cabeza pensante a la que le permitimos tomar decisiones después de darle muchas vueltas al asunto, cuando lo mejor habría sido ponerse en marcha. Empezar.

Puede que esto tan solo forme parte del eterno debate entre la razón y el corazón. O puede que no. Y algunos, a pesar de las eternas equivocaciones de ayer, y de la semana pasada, volveremos a hacer lo mismo..., y esa piedra aparecerá, la misma, la que se mueve y se coloca delante de nosotros, la que nunca nos falla. La del tropiezo inevitable. Testarudos, tercos y perseverantes, así somos. Y es que a veces, cuesta mucho aprender a no pensar más de la cuenta. 
Cuando una ilusión llame a la puerta, salgan convencidos a recibir, sin pensar en mañana ni en después, porque eso es algo que aún no nos pertenece. Pero si algo tenemos, es este momento, que puede ser una oportunidad única e irrepetible, y no debemos permitir que nuestros pensamientos acaben con él antes de vivirlo, disfrutarlo, y exprimirlo. Dure el tiempo que dure.

He descubierto algo inaudito, y es que uno de los secretos de la felicidad, radica en pensar poco, y en sentir mucho. En atreverse, lanzarse y dar ese primer paso con el que todo comienza.

Así que empecemos, poque, queramos o no, todo lo demás llegará.

5 comentarios:

  1. Pagaría por despertarme cada día con unas letras tuyas.
    Gracias. No dejes de escribir nunca... hazlo por nosotros.

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    1. ¡Gracias!
      No dejaré de hacerlo, ni por vosotros ni por mí.

      Eternamente agradecida.

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  2. Pensamiento o emoción, ¿quién va primero?
    Seguramente, a las inseguridades hay que añadirles la acción para poner proa al mundo. Frente a ese sistema, formado por la duda y nuestro obrar con todas las variables que en él acontecen, le aplicamos la emoción y la razón para dar alguna respuesta. Estas primeras ideas, que precisan más del espacio de un comentario para tratar, me producen una discrepancia contigo en tu afirmación de que “todo empieza con un pensamiento”. En mi conocimiento actual, la emoción es anterior al pensamiento, la pulsión emocional es la que nos dispara para, después de rumiar en mayor o menor grado la información que nos llega y distorsionar la realidad que tenemos delante, responder. Hablo de mecanismos de aprendizaje, un tema al que he dedicado mi vida laboral y que podríamos tratar en mayor profundidad cuando lo consideres (tienes mi e-mail que puedes usar). Las décadas, Laura, y el gozo de saber son complementarios y llevan una proporción inversa a quienes les estimula el conocimiento: A más arrugas, mayor sabiduría.
    Has llenado tu estilográfica, dedicas un tiempo matinal para abrir con una bocanada de aire fresco el día y traes temas interesantes. ¿Por qué no tuve la osadía de haber comentado antes tus entradas?
    Si no intercambiamos antes...
    Happy week end

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    1. No necesitabas osadía para comentar, tan solo interés para opinar, y me parece genial que lo hagas.
      Gracias José Luis, porque es por vosotros por los que aprendo, un poco más cada día.
      Un saludo y feliz fin de semana.

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    2. Laura, Laurita... qué sabia y bonita.

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