miércoles, 20 de abril de 2016

El amante indeciso


"Te escribo porque no puedo hablarte.
No soy capaz de hacerlo.
Hablarte significaría no mentirte, y no puedo mirarte sin decirte que te quiero. Porque sí, porque te quiero. Pero no quiero quererte, y puede más mi terca cabeza que mi falso corazón sincero. Ganó la libertad, y mi maldita ansia por estar soltero, caminaré en solitario por esta locura y me castigaré por ello, porque sé que aunque no pueda quererte, te quiero.

Te imagino leyendo estas letras, sin entender lo que ahora releo, porque no me creerás, ¿cómo ibas a creerme? , si nada hago para demostrarte que soy sincero. Porque solo sé hacer una cosa, y siempre salgo corriendo. Huyo de ti, para no verte más. Porque no te quiero a mi lado, aunque te quiero.
No puedo mentirte, aunque ya lo haya hecho. No una, sino mil veces, y bien sabes tú eso. Te he mentido para que no huyeras, para que no te alejaras y, ¡cobarde de mí! fui yo el que salió corriendo. Conoces todas mis mentiras, aunque finjas no saberlo, pero preferías estar conmigo, y sentir lo que yo siento. El porqué no lo sé, pero tiemblo al pensar en ello, quizá me querías de verdad, quizá no estaba del todo muerto, y encontraste ese resquicio de alegría, en un corazón que yo creía muerto.

Maldigo el primer día, y nuestro primer beso, maldigo la mirada que me regalaste, porque no me la merezco. Desde entonces he querido huir, sin poder hacerlo, y ahora que abandono, sé que no tengo remedio.
Nunca creerás mis palabras, ya soy olvido en tu recuerdo, pero te aseguro que si algún día, si en un mísero momento, recupero la cordura, esa cordura que ya no tengo, iré a buscarte, estés donde estés… porque te quiero.

Me has dado la alegría, y la confianza que perdí hace tiempo, me has recordado lo que era sentir, y por eso te agradezco…  Te agradezco la libertad, te agradezco los recuerdos, te agradezco tu locura y te agradezco tus intentos. Quisiera no querer recordarte, pero ¡mierda! te recuerdo, y cada segundo que pasa, sigo sabiendo que aún te quiero.
He sido un cobarde, un canalla, un mediocre de medio pelo. He sido un crápula, un vividor y un jugador el partido entero, he llorado tu marcha, y en secreto te lo confieso, porque sé que habrá muchas más, de hecho ya estoy en ello, pero en lo más profundo de mi alma sólo siento que aún te quiero. "

 

4 comentarios:

  1. Y yo también escribo porque es una forma de hablarte. Un hombre con tanta capacidad de amar a una mujer es ese, el que hoy reflejas, quien muestra tales sentimientos pero al que sus debilidades, su forma de vivir, el perder su falsa libertad y su inmadurez (dicen que la especie humana masculina no madura nunca) le hacen perder ese querer portentoso. Pero doy fe, Laura, que existen quienes pueden alimentar el fuego de una hermosa emoción: el amor.
    Crear ambientes de primorosa vida. Habitar la existencia con fragancias plenas. Llenar la copa de palabras bellas. Donar vocablos llenos de querencias. Estimular con expresiones de estima. Llenar de fuertes ánimos cada día. Hacer regalos para procurar delicia. Sentir en la entraña aquel leve abrazo. Borrar de vez las sucias mentiras. Todo eso es intenso y tendría que ser bien interpretado. Hay que crear condiciones hermosas para vivir de manera plena y agradable. Pero, ¿y las mujeres? ¿Pretendéis, de manera generalizada, tales hombres?

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    1. Las mujeres somos emocionalmente tan diferentes, que no se puede generalizar con nosotras. Tienes razón, si me quedo con algo de este escrito es con la honestidad con la que un hombre escribe acerca de sus sentimientos y debilidades, y no importa tanto si madura o no, lo que importa es que llegado el momento esté a la altura para tomar una decisión madura, porque estas también llegan de la inmadurez, aunque parezca imposible.
      La vida es lo que nosotros queramos y si deseamos vivir algo en nuestra mano está el vivirlo o salir corriendo. Un abrazo.

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  2. El caso del protagonista de la carta no sé si es el de un soltero picaflor o un solitario incapaz de dar cabida a alguien más en su vida. Uno querrá mantener su libertad de seguir buscando parejas ocasionales y el otro no soportará que lo aparten de sus cómodas rutinas que, sobre todo, consistirán en poder ver el canal de la tele que quiera, cenar cualquier cosa sin necesidad de poner el mantel o sentarse a la mesa, quedar con quien le plazca cuando le dé la gana o no quedar con nadie cuando así lo decida. En resumen, no tener que rendir cuentas de nada a nadie.

    Hay personas a las que se puede querer mucho, pero cuando uno valora más su tranquilidad que los inconvenientes que puede acarrear seguir adelante con esa relación amorosa ¿se puede seguir hablando de amor?

    Yo conozco a alguno de esos personajes eremitas que encontraron a alguien con quien dejar atrás la soledad y, al cabo de poco tiempo, se dio cuenta de que seguir adelante sólo serviría para arruinar la vida de la otra persona y la suya propia. Es cierto que la precisión de cualquier previsión de este tipo es discutible, pero, ya que hablamos de sentimientos, si el pálpito que te da es ese ¿no será mejor dejarlo cuanto antes que seguir adelante y arriesgarte a un destrozo mayor para ambos?

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    1. Hay muchas formas de vivir el amor. Desde la cordura o desde la locura. Desde la razón o con pasión. Nada es malo y nada es bueno. Todo depende de nosotros, de lo que esperemos y de la persona con la que nos sintamos a gusto.
      Pensando o no en mañana, porque no todo el mundo cree en para siempre, y simplemente disfrutan del momento que les brinda la vida. Habrá daño en cualquiera de los casos, pero eso ya no depende de la forma de amar, sino de la persona en sí misma. Puede ser un loco enamorado, o un perfecto marido... pero si la persona que hay en ellos falta su palabra, entonces llegan los problemas.
      Saber con quién estamos y no querer cambiar nada de esa persona, porque entonces sí que fracasaremos.

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