miércoles, 4 de febrero de 2015

Cuando el cáncer y la crueldad pierden su batalla


Indignación Cap. 5
 
Cuando escribo lo intento hacer con honestidad, y busco las palabras dentro de mí, paseándome por todos los recovecos de mi cuerpo en busca de una emoción que me siente a contar una historia para compartirla después. Compartirla con vosotros, claro. Letras que a veces gustan, y que otras disgustan, pero eso ya no depende de mí, sino del lector.  

Pero hay días como hoy, en los que una es incapaz de buscar dentro de sí porque la barbarie del mundo que me rodea distrae mi atención. Hoy, 4 de Febrero, se celebra el día mundial de la lucha contra el cáncer, lazos de colores que decoran nuestro entorno, nuestros ordenadores, las portadas de los periódicos, las solapas de los abrigos, todo, hoy todo son lazos. Hoy os regalamos el día. Luchadores anónimos o conocidos, personas que de la noche a la mañana despertaron con la noticia de que esta vez les había tocado a ellos, porque hasta entonces el cáncer sólo había llamado a la puerta de un vecino, de un amigo o de un familiar. Llega la hora de mirarse en el espejo, de hablarle a la mirada asustada que les observa desde el otro lado, sacar fuerzas de donde sea para convencerse de que podrán, de que le ganarán la batalla, porque cada vez son más los que lo consiguen. Cada vez hay más vencedores, guerreros incansables, almas cuya única ilusión desde que reciben la fatídica noticia es encontrar una razón, por absurda que parezca, para seguir viviendo.

Os admiro. Y desde mi humilde rincón os agradezco que con vuestra lucha personal, nos deis una lección de vida a los que por suerte, aún no nos ha visitado ese maldito animal desconocido. Ese bicho que elige a sus víctimas aleatoriamente, que se mete en un cuerpo que no le pertenece, y que pretende hacerlo suyo. Ese bicho maldito, que invade silencioso, que se esconde como un cobarde, porque sabe que el ser humano, cuando defiende su vida, que es lo único que le pertenece de verdad, la defiende con un coraje hasta entonces desconocido. Podréis con él. Sé que vuestras cabezas os ayudarán a convenceros de que así sea… porque a todos aún os queda mucho por vivir. A todos.

Pero si alguien cree que el cáncer es el bicho más peligroso del mundo en esta era que nos ha tocado vivir, está equivocado. Porque hoy he entendido que no, que hay un animal aún más peligroso: nosotros. El ser humano. Horrorizada he escuchado el relato de lo ocurrido ayer, porque no está mi sensibilidad preparada para ver también las imágenes. Horrorizada he imaginado lo que Muaz, el joven jordano al que por desgracia todos conocemos ahora, ha sentido durante los últimos momentos de su inocente vida. Un joven que se soñó piloto cuando era un niño, que se soñó padre, un marido enamorado, y un orgulloso hermano e hijo. Un hombre, un niño.

La barbarie de la que somos testigos posiblemente haya estado ocurriendo durante muchos años, pero ahora nos enteramos en el instante mismo en el que está sucediendo, ahora tenemos la información que antes se escondía. Y ahora somos más conscientes de la locura que se está apoderando de las mentes de muchos cuya única meta es asesinar. Justifican sus actos hablando de las decisiones de su Dios, así como antaño fueron otros los que hicieron lo mismo. No será mi alma atea la que critique a los creyentes, porque respeto sus creencias, y en parte envidio su fe. No opinaré acerca de los que son malos o buenos, porque la historia me pegaría sopapos de sabiduría y estaría cambiando de idea cada minuto, no hablaré de lo que no sé. Pero si por algo me he sentado aquí hoy, es para escupir la rabia que siento, la indignación y el dolor por aquellos a los que ni siquiera conozco.

Desde aquí, desde mi hogar tranquilo, hoy he vuelto a escribir uno de estos artículos que a veces publico en mi blog. Y es esta una de las cosas que menos me gusta hacer, porque los escribo sin corazón, sin emoción y sin ilusión. Pero siempre creí que el cambio es posible si cada uno de nosotros pone de su parte, y esto es todo lo que ofrezco. Es todo lo que tengo. Siento que no sea mucho.

Y si el rencor no ha conseguido conquistarme hasta ahora, a pesar de todo lo vivido, es porque mirando al otro lado veo a personas que sí, que lo hacen, que luchan sin matar por tener una vida mejor. Por eso hoy les dedico estas letras a ellos, porque fue ese maldito cáncer que los atacó por sorpresa, lo único que logró hacerlos más fuertes. No existen ideales que defender cuando uno sólo quiere seguir viviendo con dignidad. No entiendo esto que está ocurriendo, durante las últimas semanas han sido muchos los ratos en los que me he sentado dispuesta a compartir mi rabia, pero no lo he hecho, porque a nadie le quiero regalar palabras feas.  Pero hoy no he podido evitarlo. Hoy el horror ha entrado en mi casa sin ser invitado, y sólo me queda esto, con la esperanza de que nuestra respuesta a la locura no sea volvernos aún más locos.

Llamadme idealista, pero como leí en una ocasión, la paz no se alcanza con la guerra. Sino con amor. Amor. Una palabra cada vez más difícil de decir… aun siendo la palabra más bonita jamás escrita.

Hoy todos los lazos de colores decoran nuestras vidas, y por desgracia, un crespón negro se colocó entre ellos.


 

5 comentarios:

  1. Gracias. Una luchadora como yo ve el apoyo en una anónima como tú. Gracias. Ganaré!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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    1. Por supuesto que ganarás. Gracias a ti, siempre. Un abrazo fuerte.

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    2. En ese mundo, ante el que hoy te indignas, creo que están las respuestas y a nosotros nos toca hacernos preguntas. En el “cómo” avanzamos y así ese bicho se encuentra con un progreso que intenta ganarle la batalla. Si a eso añadimos tu “cómo hacer para aportar esperanza” das un tiempo de ti misma para entregarles un texto hermoso a las personas que sufren ese mal y, probablemente, así podrás calmar algo tu indignación.
      Mas hay otra irritación que no puedes combatir y que procede de tu actitud ante la barbarie procedente de lo irracional ya que cualquier guerra sagrada ha de considerarse como incompatible con una civilización racionalista. Mientras no se busquen puntos en común que eviten tal choque de civilizaciones, la incertidumbre está servida ya que mañana podrá ser otro mal día para los que se enfrentan en conflictos ideológicos. Mas nos queda que sea un buen día para dar un paso más en el combate de la ciencia contra el cáncer, gracias a la labor científica..
      Perdóname, Laura, por ser tan extenso. Me resistía a comentarte porque nos ofreces mucho para dejarte en pocas líneas. No se puede ser indiferente ante tu escritura. No puedo ser breve ante tus relatos. Has cargado presto tu pluma. Gracias.

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    3. Querido José Luis, se todo lo extenso que quieras, si en tu réplica escribes con tanta coherencia. Estoy de acuerdo contigo, sobretodo en la eterna disputa entre lo racional y las guerras sagradas. A veces escribo porque creo que me lo debo, porque tengo un lugar para gritar lo que quiera. Llegarán días mejores, lo sé, y el trabajo del hombre logrará acabar con el bicho, mientras el trabajo de la humanidad cuerda terminará con la barbarie. Gracias. Por estar ahí.

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  2. ¿Te lo debes?
    “A veces escribo porque me lo debo”, dices. Yo creo que más que debértelo, es la necesidad que posees de contar aquello que percibes, de interpretar lo que adviertes, de utilizar el lenguaje escrito y este blog, además de facebook, como un medio añadido de habitar y no sólo de estar en el mundo. Es preciso responderte para que te sientas oída y para estimularte a seguir disfrutándote. El feedback tiene que existir más que nunca en un mundo de comunicación oral y escrita sin enjundia, de sms, de whatsapp, de tweets... porque sin vuelta puede que alguna vez nos sintamos solos. Yo me brindo a que eso no ocurra. ¿Sí?

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