viernes, 14 de noviembre de 2014

Me gustas, sólo eso



Hace unos días le robé esta frase a una amiga, que a su vez se la robaría a otra persona, y así hasta dar la vuelta al planeta Tierra un par de veces. Agradezco a la persona que puso el orden en estas palabras que las compartiera en su momento. Así como yo comparto mis escritos, esperando que un lector sienta que a él van dirigidas.

Todo es más fácil. Mucho más sencillo. Simple. Hablar con honestidad es evitar daños futuros. Porque cuando una persona está enamorada tiene la manía de leer en cada palabra una declaración de amor eterno. Y decir “me gustas” significa simplemente eso, que me gustas. Sin necesidad de escuchar la marcha nupcial en nuestro ansioso cerebro, ni plantearse cómo decorar la casa que compartiremos. En ocasiones, se justifica algo que se dice con la única intención de no crear falsas esperanzas, pero es cierto que si siempre fuéramos así, tan honestamente honestos, se perdería la magia de muchas frases bonitas… te quiero mucho, aunque mañana lo dejemos; eres una persona muy importante para mí, y pase lo que pase siempre seremos amigos; y así, hasta el infinito.
Tengo un buen amigo que siempre dice que él no miente. Que no regala palabras que no sienta, y que así no engaña a nadie. Es otra forma de hacerlo, y es tan válida como otra cualquiera, pero lo cierto es que en ocasiones no decir algo significa mucho más que hablar de nuestros sentimientos. Porque bien sabemos todos que el amor es tan ciego como sordo, y que en pleno trance emocional, no vemos lo que no queremos ver e inventamos cualquier excusa para justificar el silencio, llámese miedo de la otra persona a comprometerse, timidez en expresar lo que siente… ¡vale ya! Quien te quiere te busca, y si el que te busca es el que tú quieres, entonces te encuentra. Ni más ni menos. Sencillo, simple, y fácil.

Me gustas, sí, me gusta pasar tiempo contigo, me divierto estando a tu lado, me agrada tu compañía. Mañana puede que sienta algo diferente, pero hoy es lo que siento. No me casaré contigo. Hoy no. Y puede que en unos días dejes de gustarme. Pero hoy que estás aquí, y que estamos así, te confieso que sí, que hoy me gustas.
Ya está.

Hay palabras que lo único que hacen es escribir una realidad imaginaria, una mentira que nos consuela, y en un momento de confusión, muchos hemos creído que esa realidad inventada era la buena. No culpemos a nadie. Miremos a la vida de frente, escuchemos con atención, y no soñemos con un mañana de flores y amor eterno por el mero hecho de escuchar que en este momento, por un instante, somos importantes para alguien.
Fantasear es algo tan necesario como maravilloso, siempre que sea cosa de dos. Y compartir una fantasía es señal de que sí, de que me gustas un poco más que ayer.

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