sábado, 1 de noviembre de 2014

A los que se fueron, a los que se quedaron


Olvidar es una elección.

Olvidar aquello que duele. Recuerdos de un pasado que por mucho que nos enseñara, en ocasiones hubiéramos preferido no haberlo aprendido. Olvidamos la pena, la nostalgia y el amargor. Olvidamos porque sólo así podemos seguir caminando, devolviéndole a nuestra sonrisa la ilusión que merece. Olvidamos por miedo. Por rencor. Por anhelo… olvidamos incluso por egoísmo.
Pero en ese olvido no siempre encontramos la paz, sino todo lo contrario. Creemos que dejando en el pasado las vivencias que elegimos vivir ayer, en una tarde cualquiera, en otra vida cualquiera, seremos capaces de ser más fuertes y más seguros. Pero nos equivocamos. ¡Cuánto nos equivocamos! Porque no todo es olvido, porque a veces sólo necesitamos entender. Perdonar. Aceptar.

Hay personas que pasan por nuestra vida, y se quedan eternamente. Aunque su presencia sea imposible. Aunque no las podamos acariciar ni abrazar. No importa. Hay personas que están en nosotros cada día, por el mero hecho de haber estado en un momento determinado. No importa el tiempo, ni los años compartidos, no importa cuánto hayan hecho o dejado de hacer por nosotros, simplemente aparecieron aquel día. Cuando nadie más estaba. Cuando a nadie más queríamos escuchar.

Todos recordamos a un ser querido que se fue. Maldecimos a la vida por haberse llevado a alguien que creíamos tan importante como indispensable. Buscamos razones, respuestas y consuelo que nunca llega. Y nunca llegará. Y sólo nos queda un susurro secreto frente a su lápida, una mirada furtiva a la fotografía que se mantiene en pie en la estantería, un momento de calma en aquel lugar en el que compartimos un instante que sólo a nosotros nos pertenece. ¿Y después? Depende de ti. Depende de nosotros. Decidimos olvidar, decidimos no dejar de recordar. Decidimos que esa persona nunca muera. Porque nosotros elegimos. Nosotros, que nos quedamos, decidimos si esa persona se irá para siempre o si por el contrario, la mantendremos con vida. A pesar de todo. A pesar de no volver a vernos, de no volver a hablarnos, de no abrazarnos. A pesar de la nada.
No olvidemos a aquellos que fueron importantes. No olvidemos a los que durante un rato, nos regalaron un tiempo de sus vidas. No por nada, sencillamente porque les importamos. No seamos egoístas con el recuerdo, porque siéndolo sólo lograremos ser egoístas en este tiempo que por suerte, nosotros sí seguimos teniendo.

Perdemos los días  haciendo y no haciendo tantas cosas. Y olvidamos que ahora, o en un rato, o puede que al amanecer, todo desaparezca para siempre. Y ellos nos miran desde allí, ven lo que hacemos, y no entienden nada… porque es difícil entender que teniendo una vida, esa que a ellos les fue arrebatada, decidamos malgastarla con aquello que nada importa.
No olvidemos a aquellos que se marcharon. Porque con su marcha nos dieron una lección única: que esta vida sólo es una. Que no hay segundas oportunidades después de la despedida. Y que somos afortunados.
 
Felices recuerdos en sepia. En blanco y negro. En color. Felices recuerdos con sonrisa.

2 comentarios:

  1. gracias por recordarme a no olvidar.

    ResponderEliminar
  2. "Hay personas que pasan por nuestra vida, y se quedan eternamente. Aunque su presencia sea imposible." Esta frase es magistral...

    ResponderEliminar