lunes, 9 de mayo de 2016

¿Quién soy?

Escribir es vivir durante un rato dentro de la piel de otra persona. No, yo no soy siempre la que se pasea por estos folios vírgenes,  porque es la tinta la que decide en quién me convertiré. Es mi bolígrafo el que me cambia por la vida de los otros, llenando la tinta de su cartucho con las emociones que ellos le regalen.

Soy la mujer abandonada por el amor de su vida, la que llora el desconsuelo de un amor imposible.
La enamorada sin miedo a perder la cabeza.
Soy la mujer que se tropieza por casualidad con un amor nuevo.
Soy la mujer que insulta y castiga, soy la que perdona y la que  pide perdón.
Soy la que decide tomar las riendas de su vida, y hacer que cada día cuente.
Soy la madre protectora, la liberal y la exigente. Soy la que nunca será madre por no poder, o por no querer serlo.
La que cree en los sueños y hará lo imposible para alcanzarlos.
Soy la casquivana, la adúltera, la puta, la sensible, la sometida, la valiente, la huidiza, soy la mujer resignada, y la inconformista.
Soy la joven que años atrás tomó las decisiones equivocadas, y la mujer madura que repasa su vida orgullosa por haber sido quien fue.
Soy la yonqui sin remordimientos, la vampiresa de emociones, la adicta a la vida, al sexo y a las drogas. Mujer atrevida, minifaldera convencida, bollera de camisa de cuadros, lesbiana de portada de revista, soy la elegante en el andar, la sencilla en el vestir, el alma de las fiestas, la que pasa desapercibida.
Soy persona invisible, soy la voz cantante, la líder indiscutible, la que escucha sin interrumpir, y la maleducada que nunca calla.
Soy amante del silencio, persona de bullicio, habitual en restaurantes de moda, cocinera en mi hogar, amiga de sus amigos, egoísta sin escrúpulos.
Soy buena persona, una víbora, alma retorcida, alma limpia, alma parcheada.
Soy alguien, soy nadie.

Soy una privilegiada.
Soy muchas personas diferentes, y como todos, tengo sólo una vida. No me conformo con vivirla sin más, no me conformo con ser simplemente yo.
Puedo bailar entre la locura y la cordura, pero si yo fuera simplemente yo, entonces perdería la cabeza. Quiero sentir lo que sienten todas ellas, y aprender de sus decisiones. Quiero estar en sus vidas para entender mejor qué es lo que están pasando. Entender para poder preguntar.
Quiero llorar desquiciada, y reírme histérica. Sonreír sin más.
Enfadarme.
Encontrar las respuestas a las preguntas que esta cabeza mía no deja de hacerme, y sólo las puedo encontrar saliendo de mí, convirtiéndome en todas ellas.
Y sí, me gusta que sea así. He elegido que sea así. Porque cuando hay algo en nuestras vidas que no nos gusta, cuando deseamos cambiar, nos tenemos que levantar, movernos e investigar en las vidas ajenas, aventurarnos a no ser nosotros por un momento y así, sólo así, podremos ser nuestra esencia, nuestra indiscutible verdad.
Aunque no nos hayan educado para ello.
Soy quien quiero ser, aunque elija ser otra.

Algo haré bien cuando muchos me preguntan acerca de una vida que robo, creyendo que soy yo la que escribe, sin saber que es otra la que dicta cada una de mis letras.

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