martes, 24 de junio de 2014

Verdades de mentira


Si hay personas de mentira, entonces ¿qué tiene de extraño decir que hay parejas de mentira? Saber cómo a lo largo de la historia este perfil ha ido pasando de generación en generación, es algo sobre lo que mi ignorancia y yo preferimos no reflexionar. Aunque se me ocurre que una de las razones que nos pueden llevar a escoger el traje diseñado por la mentira, sea la necesidad de vivir hacia afuera, en lugar de hacerlo hacia dentro. Olvidar quiénes somos realmente, para que los demás conozcan al personaje que hemos inventado, un personaje que por desgracia, en ocasiones, hasta nosotros llegamos a creer real. Hay  miles de historias bailoteando en el bombo del destino, y cada uno de nosotros es libre de escoger aquélla que  más le satisfaga, independientemente de la que nos haya tocado en el sorteo. Premios y premiados no siempre coinciden.
Monogamia, bigamia, homosexualidad, pareja de toda la vida, libertinaje, soledad, hasta que la muerte nos separe, bisexualidad… por mencionar algunos ejemplos. Que convivan todas ellas sin insultos de por medio es la asignatura pendiente de la sociedad, ¿tan importante es saber con quién se acuesta cada cual?, si se comparte cama con el implicado en dichas relaciones, puedo llegar a entender el interés, pero si no es así… ¡Qué importa! Cada uno que viva, disfrute y goce como más le plazca, pero por favor dejen que el resto hagamos lo mismo. Gracias.

Cada cual vive en su universo secreto, pero algunos se empeñan en hacer creer al resto del  mundo que ellos son especiales, ¿por qué?, ¡ni idea! Lo que haga una persona sexualmente activa (y afortunada) en su cama, en la encimera de la cocina  o en una alcoba clandestina, es gozo y/o problema suyo. Pero si llegado el momento, nos vemos en la necesidad de contar algo acerca de nuestra intimidad, al menos seamos honestos… porque por si alguien aún no lo sabe: al final todo, todo, sale a la luz, tardará unos días, o semanas e incluso meses. Pero al final, la verdad se escapará por las rendijas de la jaula en la que se encierra el alma del mentiroso (sea masculino o femenino), y ya no habrá marcha atrás. Y la etiqueta que a partir de este momento cuelgue de su cuello, será un adorno que ni el silencio, ni el paso del tiempo lograrán quitarle nunca.

Y si un día una paloma mensajera aterriza por equivocación en mi terraza, por poner un ejemplo creíble, y porta una información que considere de máximo interés para alguien que conozco, no malgastaré ni tiempo ni energía, en hablar con la prima de la amiga de la hermana del interesado, o con mi vecino del ático. Considero mucho menos doloroso llamar a la puerta del afectado o afectada, e informar. Y como el mensajero suele ser el receptor del sopapo o del insulto, iré con la cara lavada y con dos vinos de más, para amortiguar el dolor. Por suerte he aprendido a aprender, y antes de llamar al timbre de la histeria, contaré hasta veinte, y valoraré si es necesaria mi voz en la historia de las vidas ajenas. Realmente no sabemos qué límites se ha puesto cada pareja, no tenemos ni idea de los acuerdos que entre dos personas se establecen, y a lo mejor eso que desde fuera se juzga como un vil engaño, para el cornudo (o cornuda, que hoy todo vale), puede que no sea más que una válvula de escape para poner un poco de emoción en sus días. En ocasiones la única diferencia entre unos y otros, no es más que la discreción y el respeto con el que cada persona hace uso de su espontánea libertad. Aprovechar las oportunidades es un arte, y el que se va a contonearse por las aceras vecinas, deja un hueco en la vida del que se queda esperando, que puede ocupar cualquier invitado sorpresa. Y sin mentiras de por medio. Oportunidad, ni más ni menos.

Hay parejas que no sólo conocen sus mentiras, sino que además han encontrado en ellas la salvación para poder escapar de su coñazo de vida (qué apasionado es nuestro castellano a veces, ¡joder!).
Que no, que no hay alma que no guarde un secreto, así que antes de espiar  desde la ventana escondido detrás de la cortina, date la vuelta porque puede que la personita que ronca, duerme o hace punto en tu sofá, sea alguien que disfruta mucho de la vida, y lo hace sobre todo, cuando no está contigo.

¿Y si nuestra media naranja no siempre es la horma de nuestro zapato?...

 

 

4 comentarios:

  1. Bravo por la gente Honesta y Valiente! Y Bravo Tú, por tus Letras.

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  2. Bravo por el AMOR, con mayúsculas. Bravo por la gente que es fiel a su pareja. Bravo por la gente que vive una vida llena de realidades y no de pequeñas mentiras. Cuando tienes amor verdadero, no tienes tiempo para estas gilipolleces.

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  3. Q grandes verdades cuentas querida mía y esta es otra de ellas.
    Como tengo muchos años he visto a muchas personas a las q se les cayo la careta en varias ocasiones. Y aunq lo han querido arreglar posteriormente defendiendo posturas indefendibles, al final con el culo al aire se han quedado.
    No se debe jugar a ser quien te gustaría ser...
    Gracias por ser y estar Laura. Siempre has sido autentica y no lo has tenido fácil.
    Te quiero cariño.

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    1. Así es Sharon, no hay nada más saludable para el alma que ser quien eres, a pesar de lo que diga el resto. Una duerme muy tranquila!
      Beso grande

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