domingo, 4 de agosto de 2013

Fácil


He estado una semana de viaje por mi pasado. No hablo de un viaje astral ni de  droga alguna. Yo soy más sencillita, y he optado por coger un avión para volar a kilómetros de distancia de mi hogar, para llegar hasta un lugar en el que un día fui una niña. Puede que ya entonces fuera una mujercita parecida a la que hoy escribe, pero sé que era diferente… historia que por compleja entenderán que les esté dando a mis deditos nostálgicos más trabajo de la cuenta para narrarla. Tengan paciencia. Yo la estoy teniendo. 

Durante este tiempo en el pasado he disfrutado de la compañía de una de mis amigas del alma, hemos hablado hasta quedarnos afónicas, y en varias ocasiones me ha confesado que le fascina lo sencillo que hago que resulten las cosas… frase que me sorprendió viniendo de ella, que lleva en el mismo lugar casi cuarenta años, y que apenas ha descubierto más mundo del que se ve desde el jardín de su lindo hogar. Yo le he hablado de lo que ha sido de mi en estos veinte años, monólogos que incluso me han asustado al ser consciente de las vueltas que he dado física, mental y emocionalmente. Concepto complicado de entender, pero créanme, mucho más complicado de vivir. He aquí mi sorpresa cuando me habló de la sencillez con la que hablo, y de lo fácil que todo resulta al escucharme… 

Durante mi viaje de vuelta a la realidad de mi tiempo presente, intenté dormirme en el avión, cosa imposible más por culpa de la falta de espacio que por la falta de horas para hacerlo. La emoción del reencuentro y el repaso constante a todos los momentos que me traía de vuelta conmigo, me mantuvieron despierta tantas horas que hasta mi insomnio claudicó y me otorgó la victoria por primera vez en su vida. Ha pasado casi una semana desde entonces, y ha sido esta tarde cuando he recibido el mensaje de una amiga, amiga de hoy, no de aquél ayer, diciéndome lo fácil que lo hago todo. Tras leerlo no he podido evitar recordar las veces que algunas personas, al margen de mis dos mencionadas amigas, me han dicho lo mismo, y ha sido entonces cuando he empezado a plantearme si estarían en lo cierto. 

La vida no siempre me ha resultado sencilla, a veces incluso he criticado a la niña que fui un día por su obsesión por querer ser mayor, ¡cuánta prisa tenemos por descubrir aquello que llegará cuando tenga que llegar! Pero a lo largo de esta corta larga vida de la que tanto hablo, si algo he aprendido es a ser más práctica, unos me criticaron por ser realista, otros por ser radical y otros me criticaron por envidia imagino, porque no razonaron su crítica. Hay personitas que han de vivir a través de la vida de aquéllos que "sí nos atrevimos", ¡qué se le va a hacer! 
No diré que me quedé con las ganas de hacer algo, porque todo lo que quise hacer hecho está, y también diré que normalmente hacerlo fue una cagada, pero de no haberlo hecho, para mí la cagada habría sido mayor. Imagino que es esta la razón por la que ahora lo veo todo más sencillo, ahora que he entendido que el secreto de la felicidad  consiste en aprender de aquello que ayer nos hizo caer, y seguir caminando sin ansiar lo que vendrá mañana… simplemente vivir este instante que ahora tenemos, este instante que es único, este instante del que muchos hablan, sabiendo de lo que hablan o simplemente copiando y pegando la frase de un autor conocido… aunque apenas sepan lo que significa. 

Hubo un tiempo en el que fui mujer compleja, complicada o difícil. Y hoy aún lo sigo siendo en algunos aspectos, cualidad que no cambiaría por nada del mundo, pero en el resto, en lo que tiene que ver con la felicidad de la vida cotidiana me considero mujer bastante básica. No digo que sea esta la solución buena, ni tampoco que sea mejor, simplemente digo que a mi me funciona.
La meta puede ser complicada, pero de nosotros depende lo fácil que hagamos el camino hasta alcanzarla.

Es esta mi opinión, seguramente errónea, pero a mi me sirve y es éste mi rincón. 

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