martes, 7 de agosto de 2012

Chavela y Marilyn nacieron en Agosto

Llevo dos días recordando a Marilyn. No porque la eche de menos, sino porque este mes hizo nosécuántosaños que murió, ¿o fue que nació? Me lío con las fechas, la edad y el interés vago. He leído artículos y visto fotografías que hablan y muestran a una Marilyn imaginaria, la que habría llegado a ser sino hubiera fallecido aquél día que siempre recordamos en blanco y negro. El photoshop por una vez se ha vuelto un poco cabrón, y en lugar de mentirnos para que nos pongamos celosas nos miente para humanizar a la diosa. Diva. Musa. La realidad está de nuestra parte y los que inventan a una Marilyn octogenaria, han decidido que para ella no existieran ni el bótox ni el ácido hialurónico. Sus razones tendrán.

En el otro lado de la página de mi recuerdo leo el obituario de Chavela. Fue en domingo, tal y como ella presagió. ¡Qué grande Chavela! No sólo le cantó a la razón de nuestras penas, sino que también adivinó el día de su eterna despedida. Tantos gritos desgarradores sobre el escenario y tantos litros de tequila inyectados en vena deben de ser más sanos de lo que creemos.
No sé los años que vivió fingiéndose crápula, dando vida a su ardiente alma y tentando siempre a lo prohibido. Pero su eternidad fue tan merecida como la ovación de su incondicional público.

Si bien merecen un recuerdo ambas mujeres, no me imaginé nunca dedicándoles unas palabras en el mismo artículo. Curioso lugar este para encontrarse.

Pienso en MM, en su desaparición y en la obsesión repentina por saber qué habría sido de ella de seguir viva. Me parece que hay tener una imaginación envidiable para escribir acerca de esto, pues si la rubia destacaba por algo, al margen de su belleza, era porque era impredecible y sorprendente en cada uno de sus despertares. Dicen que fue una mujer triste, a pesar de la sensualidad de su sonrisa inmortal, y que si lloró fue por vivir lo que había elegido vivir; el amor prohibido e imposible. Quizás Chavela le habría cantado una canción que le hubiera partido el alma, e incluso podría haberse enamorado de su fealdad, pues cuando el alma débil se topa con la valentía, la admiración que despierta puede confundir al amor. Puede que Marilyn soñara con tener la fuerza y el carisma que tenía la cantante. Chavela nunca tuvo miedo, jamás temió ser, ni decir, ni amar.

No nos preguntemos qué habría sido de MM de haber llegado hasta hoy, porque es lo mismo que preguntarse qué habría sido de Chavela si hubiera dado menos besos al aire de los que dio. Cada uno vivimos el tiempo que nos toca, y salvo Chavela, nadie nos podrá decir si nuestro adiós caerá en viernes o en domingo, así que no dejemos que pasen los días esperando que pase algo. A veces la vida se esfuma porque le pedimos que lo haga, y en otras ocasiones nos sorprende con una visita inoportuna.

No habrá despedidas multitudinarias el día en el que yo me vaya, ni lágrimas de desconocidos. Pero al menos habrá un último pensamiento en el que recuerde que si algo hice bien, fue hacer siempre lo que me dio la gana. Y mi humildad se aleja un momento del teclado para dejarme escribir que, si algo tengo en común con estas mujeres, es que he amado siempre como si la vida se me fuera en ello. Sin pesar en mañana. Ojalá mi corazón aguante unas cuantas vidas más.

3 comentarios:

  1. Todas las mujeres amamos intensamente no eres tu sola,

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  2. ¡Claro que sí!, todas lo hacemos y así hay que seguir...

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  3. Me enganchan tus letras, cada día escribes mejor.Mil besos.
    Lydia C.

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