miércoles, 11 de julio de 2012

De Justicia, asesinos y repulsa

Hay temas que intento evitar en mis escritos. Ni política, ni religión, ni economía, ni meteorología. Digamos que básicamente hablo de las tonterías que vivo y veo vivir en las rutina de mis días. Soy sincera.

La Facultad de Derecho pasó por mi vida hace mucho tiempo, ¿o fui yo la que pasó por ella? Sin pena, ni gloria, esto nos queda claro a todos. Y de aquéllos días tengo un grato recuerdo de las Fiestas de los viernes con mis amigas estudiantes, de los madrugones para coger sitio en la Biblioteca y de mis casi siempre perdidas partidas de Mus (aclaro que las mayúsculas son escritas porque me da la gana, ya que la RAE se pasa el día alterando la ortografía que aprendí en mis años "EGeBecianos", y ha osado escribir los meses del año en minúscula y quitarle la "P" al mes de SePtiembre... ¡Con la fuerza que le daba tremenda letra al final del verano!).

Sigamos en Derecho, en la Carrera, se entiende. Pues si algo recuerda mi selectiva memoria de las clases en las que creo que aprendí más de lo que imagino, no es otra cosa que las clases de Derecho Penal. Aquéllas en las que, con el Código en la mano, manoseado y lleno de anotaciones, yo acababa poniendo a los delincuentes en la cárcel con mayor o menor Justicia. Estaba claro entonces: nunca podría haber ejercido ya que si la Justicia me parecía tan injusta, poco podría hacer por respetarla.
Hoy he despertado temprano, y he desayunado un té cargado para abrir bien los ojos, aunque no lo habría necesitado si hubiera visto las portadas de los periódicos unos minutos antes. Sorprendida. Alucinada. Enfadada. Indignada. Seguiría, pero hoy me duelen especialmente los adjetivos y no quiero acabar con ellos. No lo entiendo, les aseguro que soy incapaz de entenderlo (hablo de usted ahora por si el respeto hacia el prójimo hace que se me escuche mejor).
Los hechos son simples, y espero que ustedes estén al tanto, pues de lo contrario no podría contar con su apoyo para vomitar las palabras de repulsa que yo intento evitar. El té se revuelve aún en mi estómago, oigo sus gritos de auxilio desde aquí arriba...


Aparentemente es una mujer, supuestamente es una persona, justamente es una prisionera, y claramente es una Hija de Puta. Siento las mayúsculas, pero no el calificativo. Perdonen. Mató porque quiso, y justificó sus razones acabando con la vida de otros, forma parte del grupo que no sabe defenderse si no es matando, en su caso incluso atacar verbalmente estaría permitido, es una de esas personas, animales o cosas, cuya inteligencia fue abandonada en el útero de su resignada madre y cuya bondad estaba de vacaciones en el momento del parto. Y ahora, después de ser castigada menos tiempo del merecido, a pesar de los 3000 años de condena que nunca se cumplirán, se nos pide a España, y a los Españoles, que la dejemos salir, que le abonemos dinero en su cuenta por haberla tenido entre rejas más de la cuenta y casi, casi que nos toca regalarle un cupón de descuento para peluquería (no le vendría mal), y manicura que arreglaran esas garras que luce como rata encerrada en un laboratorio.

Hoy no seré tierna, hoy no hablaré de amor, hoy no puedo. Me empeño en encontrar el lado positivo de la vida, evitar hablar de problemas de los que me hace más daño hablar que callar, pero hoy, queridos amigos, no puedo.
Porque al leer los titulares sólo podía pensar en las imágenes de los vehículos calcinados, en los gritos de las viudas recién estrenadas y en el desconsuelo de los hijos abandonados. Hoy no seré buena. Hoy quiero expresar mi indignación, quiero escribir con la rabia y la poca prudencia que se me permite plasmar en este rincón tan mío. Y si hay algo que me haga sonreír antes de poner el punto y final, no es otra cosa que el abrazo y el cariño que les mando a todos los que un día perdieron a un ser querido, asesinado por aquéllos cuya única razón de vida ha sido separarse de Nuestra Bandera, de Nuestro País y de Nuestro Orgullo. Sinceramente os digo a todos malditos cobardes, que somos nosotros los que no os queremos cerca, compartir Nuestra Tierra con vosotros es una putada, y sólo deseamos que vuestras noches encerrados en cualquier agujero sean tan eternas como lo son las vidas de los que tuvieron la mala suerte de cruzarse en vuestro camino. Ojalá Estrasburgo se equivoque, ojalá nunca se os permita ver un atardecer en compañía de vuestros seres queridos, ni ver a vuestros padres morir, ni a vuestros nietos nacer, ni a vuestros amigos triunfar... No soy tan cruel, al fin y al cabo sólo os deseo lo que vosotros habéis regalado.


Siento si mis duras palabras han dañado alguna sensibilidad.
Hasta nunca Injusticia.
Hasta pronto Amigos.


Para todos los que no pueden olvidar a los que mataron a los suyos, y cuyo deseo imposible sería poder perdonar. Para A. de H.

5 comentarios:

  1. No sobra ni un punto ni una coma. Y que forren las paredes de las carceles con tu escrito. Nunca jamás las palabras estarán de más, y siempre permanecerán en nuestros pensamientos !!! Bsos EMRS

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  2. Laura cuantas verdades y que bien dichas!

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con los comentarios anteriores, y por favor, nunca pidas disculpas por compartir las verdades¡¡¡ porque estas verdades que nos has regalado son universales¡¡¡ como siempre: te quiero¡¡

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  4. me quedo sin palabras, tu rabia e indignación se entiende y se contagia... si todos hablaramos tan claro el Mundo sería mejor. Gracias por emocionar incluso con tu rabia.

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  5. parte de mí es víctima; la otra parte te da las gracias. sublime.

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