jueves, 20 de enero de 2011

Colgar los galones


Podría escribirlo todo, contar lo que sentí, relatar cómo ocurrió... y lo haré, con la esperanza de que mis letras se expliquen con claridad.

Lo escribiré según el recuerdo me dicte palabras, y serán las imaginaciones de los que me lean las que juzguen si mis letras son exageradas, humildes o escasas. Aunque con antelación diré que a mi juicio escasas serán, pues son demasiadas las emociones que debo comprimir en este folio virtual. Y no encuentro mejor forma de empezar, que hacerlo por el final, pues si esta historia es especial, que también lo sea su narración…


El escenario de tu despedida, no pudo ser otro: sentado en la cabina de un avión, rodando bajo un arco de agua dibujado en el aire por el cuerpo de bomberos, aplaudido por los que te mirábamos desde cerca y desde lejos, agradeciendo por radio con voz rasgada a todo el que te escuchaba, y siendo observado por miradas que se preguntaban cómo había podido llegar ya este día, pues parece que fue ayer…

... Parece que fue ayer cuando partiste hacia San Javier con un sueño metido en el petate, parece que fue ayer cuando sentiste por primera vez que eras tú el que peinaba al viento, parece que fue ayer cuando llamaste emocionado a tus padres diciendo que lo habías conseguido, parece que fue ayer cuando esa medalla de tu uniforme se te clavó en el corazón, parece que fue ayer cuando la conociste a ella, parece que fue ayer cuando llegaste a Albacete, y a Zaragoza y a Murcia. Parece que fue ayer. Cuando lloraste la inconsolable pena del primer amigo perdido. Cuando sentiste la emoción de ese nuevo destino. Cuando disfrutaste la llegada de tu primer hijo nacido. Cuando dudaste si el mando podría contigo. Cuando decidiste abrirle la puerta a una nueva vida. Cuando fuiste padrino en su boda. Parece que fue ayer, cuando tomaste la decisión que no poca tristeza nostálgica te regaló, cuando alguien te agradeció por primera vez ese consejo, cuando descubriste otra cabina de avión, y otro procedimiento, y otro avión más. Y otro. Y otro. Parece que fue ayer. Cuando pilotaste hacia otro continente por primera vez. Cuando sentaste a tu primer nieto sobre tus rodillas, cuando hiciste tu primera entrevista, cuando sentiste la satisfacción de un trabajo bien hecho. Sin duda, parece que fue ayer…

Podría alargar esto hasta el infinito, pues 45 años dan para mucho. ¿Para un libro?, puede ser. Podría incluso hablar de todos tus logros profesionales, pero no. No lo haré. Ahora no. Puede que los galones que te has ganado en esta profesión, sean respetados durante un tiempo; pero si la vida te ha regalado la admiración eterna de los que hemos tenido la suerte de conocerte, eso es gracias al ser humano que eres. Un ejemplo de humildad, bondad e inteligencia.
Ayer muchos nos emocionamos con tu brindis, como bien nos dijiste a los jóvenes: la despedida llega sin darnos cuenta, y debemos vivir con ilusión cada día, porque incluso los sueños más reales son efímeros.

De nada presumirás porque de nada has presumido nunca. Pero orgulloso deberías estar de saberte tan querido y respetado. Este no es lugar en el que mi intimidad suela hablar más de la cuenta, pero este rincón mío ha decidido que tú seas la excepción. Siempre he dicho que es en vida cuando hay que hablar de las verdades, pues años después sólo el silencio escuchará lo que no seamos capaces de hablar entonces.

No me sonroja escribir letras que orgullosa escribo. Y sé de quién hablo. Pues no es sólo un  jefe, o un compañero, este último fue uno de los regalos que la vida nos tenía preparado. Hablo de una persona de la que mucho he aprendido, y a la que siempre he admirado. Ahora sé que no importa tanto lo alto que lleguemos, sino cómo lleguemos, respetándonos a nosotros mismos por encima de todo, y manteniendo siempre la ilusión por vivir la vida que vivimos.

Puede que el espacio aéreo te eche de menos, pero no tanto como tú a él. Afortunados nosotros que podremos seguir disfrutando de tu sabiduría, riendo con tu ironía y compartiendo muchos de los sueños que aún están por llegar. Y llegarán.

Hasta luego comandante.

Tus hijos, nietos, y demás…


 

14 comentarios:

  1. Mucho ha hecho bien esta persona que inspira letras tan bonitas. Felicidades hija, nieta o demás...

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  2. parece que fue ayer... y ayer nacio esa persona que es capaz de expresar cosas tan bonitas en unas lineas. Felicidades a ti y a quien va destinada esta carta.

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  3. Grande Laura... Insuperable... Puedo imaginar lo feliz que se puede sentir tu padre al leer algo tan bonito y puro.

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  4. el otro dia nos conmovió a todos los presentes, el dueño de esos galones..., hoy lo haces tú...

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  5. Hermana, gracias por recordarnos aquel día. Padre, gracias por tus "lecciones de vida", por enseñarme cada día que merecen la pena: el esfuerzo, la constancia, el sacrificio, la ilusión, el respeto, la confianza, el amor. Gracias a todos aquellos que leyendo este artículo se han sentido identificados. Gracias a todos los que aún sin conocerle, presumieron un día de haberle conocido.

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  6. Guau!!! impresionante... no habia leido tu blog y llevo un ratito leyendo relatos, historia y ahora he leido "colgar los galones"...tienes mucho talento pequeña!!! muy bueno y personal !! un beso enorme.

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  7. El avión rodando bajo el arco de los chorros de los bomberos...
    Tuve la suerte de conocer a tus padres durante un descatamento que compartí con tu hermano en MXP. Hace tres años acompañé a otra leyenda volante durante sus cuatro últimos saltos, uno de los cuales tenía como destino SDR, de donde era el comandante.
    Comprendo y comparto tu emoción.

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  8. Laura, tu prosa está casi a la altura de tu enorme corazón. Instruyes con tu peculiar e inigualable narrativa y haces cautivo a quien te lee.
    Quienes te conocemos, te queremos por cómo eres;y por ello te pido,ruego,solicito e imploro encarecidamente que NO CAMBIES NUNCA,POR FAVOR¡¡¡¡¡¡¡
    Tio, toda tu familia de VLC nos sentimos dignos y orgullosos de ti, de tus logros y objetivos alcanzados;nos hacemos partícipes de tus éxitos que jamás tendrán fecha de caducidad y envidiamos sanamente esa calidad humana tuya, tan única y característica que desprendes y destilas tanto en tierra, mar y aire.
    TU FAMILIA DE VLC

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  9. Gran comandante y compañero

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  10. ¡Pedazo de padre!... y de hija. Un beso enorme Lauri, me debes un libro...

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  11. Algo, mucho ha hecho bien ese padre tuyo para que le dediques estas letras. Felicidades a los dos.

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  12. No entiendo hablar de cosas tan personales en un sitio publico, eso hay que decirlo en persona.

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    Respuestas
    1. Y en persona se lo digo, no un día sino todos.
      Y él sabe que sólo le dedico mis letras a las personas que más quiero.
      Y mientras haya una persona a la que leerme le inspire para hacer lo mismo que yo tengo la suerte de hacer cada día, me doy por satisfecha.

      Algunos necesitamos la inspiración de otros para despertar... Desde la humildad y el cariño lo digo, pero son muchas las veces que he despertado gracias a las letras de otros.

      Gracias por leerme. Espero que pases un buen día con tu padre.

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