miércoles, 20 de enero de 2010

Crápulas


Crápula: hombre de vida licenciosa (libre, atrevida).

¿Para qué más explicaciones?, si una palabra ya lo cuenta todo, ¿no? Hoy escribo algo presionada. Digamos que estas letras son más un encargo que otra cosa, una venganza, o un grito desesperado. Aunque esta sea la historia más repetida de la rutina diaria, lo cierto es que no deja de sorprender. Me piden que ponga nombre, apellidos y DNI; pero no me atrevo. No tengo muy claro de hasta dónde pueden llegar mis pensamientos escritos y no pienso acabar en los tribunales por una letras que invento por divertimento más que por otra cosa. Antes de explicar y de entender el tema del día, debo decir que si esta historia le resulta familiar a alguien, es normal. Pues creo que es algo así como un virus, una epidemia o una enfermedad con la que de un tiempo a esta parte nacen muchas personas del género masculino (¿personas?). Y sé que más de un amigo me dirá que también hay muchas mujeres así. Pero este es mi folio, y aunque no sea de color rosa le doy el toque que me dé la gana. Y vale ya de dar la vuelta a la realidad, para que acabemos creyendo que nosotras también somos así. No queridos, no. Es injusto generalizar, y por eso intentaré no hacerlo. Pero si escribo acerca de esto es porque he vivido, escuchado, visto y sufrido la misma situación en muchas ocasiones.
Tengo una amiga que a veces me llama por teléfono y me dice ¿estás sentada?, vas a flipar; y yo, con mi chulería característica le digo sí, bueno, ¡ja!, yo ya no flipo con nada… y siempre, siempre me equivoco. Pues al final acabo flipando, alucinando y casi vomitando. Alguien me dijo una vez que mucha culpa del comportamiento crápula y desleal de muchos de los hombres de hoy día es culpa de las mujeres. Siempre buscando culpables. Puede que sí, puede que sea así. Pero no las tengo todas conmigo. Lo que está claro es que si una mujer perdona, cede y tolera algunas actitudes o comportamientos, lo hace por amor. Por esa sensación que te agarra el corazón con fuerza, que te venda los ojos y que no te permite tomar decisiones racionales. Nos volvemos imbéciles, diría yo. Hasta el punto de no ver la realidad y de creernos lo que sea… entonces ¿las vacas no vuelan? (por poner un ejemplo)

El hombre de mi historia es un hombre que miente. Una persona con una capacidad tal, que consigue desvirtuar la realidad hasta el punto de creer que lo azul es rojo y que lo rojo es transparente. Juega con nosotros, porque al margen de nuestras muestras de amor y de cariño, él va por su camino, sin inmutarse, sin pensar en lo que podría querer o sentir la persona que va a su lado. Porque para él sólo existe una palabra: Yo. Bueno dos: Mi. Vale tres: Me… y la cuarta: Conmigo. Pueden saltar de una cama a otra sin ningún remordimiento (aunque haya que pagar para ello), y dedicar las mismas palabras de cariño a varias mujeres en el mismo día. E incluso hacer creer a la persona que tiene delante que realmente su vida sin ella no tiene sentido. Y si todo esto no funciona tienen el as en la manga, lo que nunca falla: lagrimita, tristeza, amargura, desolación y arrepentimiento… y esto es lo que convence a la mujer enamorada. Su falso arrepentimiento y su tristeza inventada. Su cobardía les impide mirarnos a los ojos y hablarnos con sinceridad. Generalmente, son hombres bastante incapaces. Incapaces de llevar una vida ordenada, incapaces de llegar a asumir sus sicopatías, incapaces de decir las verdades, aunque duelan, incapaces de amar incondicionalmente… y se dedican a jugar con las personas para conseguir el amor, el apoyo o la ayuda que necesitan. No importa el sacrificio que haya que hacer para ayudar, eso no les importa, lo que importa es que su objetivo ha sido alcanzado… yo, mi, me, conmigo… A veces hablan de cambiar, de intentar acabar con esa vida, y nos convencen (¿¡cómooooo!?) de ello. Embaucan, engatusan y engañan. Y nosotras no sólo volvemos a caer, sino que además nos paseamos orgullosas con él, convencidas de haber conseguido que cambie. Pero no, siento decir que las personas no cambian. De hecho sus taras se agravan con los años, hasta convertirse en un ser sin sentimientos ni amor hacia una persona de la que no necesite algo. Interesados. Mentirosos. Desleales. Sinvergüenzas…

No sé si son estas las letras que me han pedido. No sé si habré sido demasiado benévola con mi definición. Pero lo que sí que sé es que hay una segunda parte en esta historia, y esta es la reacción valiente de algunas mujeres, que ante todo el sufrimiento regalado, decide tomarse la justicia por su mano. Y no, no hablo de cortar colitas literalmente. Hablo de hacer el mismo daño sufrido por el engaño. Ardua tarea. Todo vale. Falsos testimonios para llevarlos a la cárcel, aceptación de los regalos más caros, fingir alegría y tristeza sin sentido hasta volveros locos… hay muchas artimañas. Muchos métodos. Mucho que hacer. Sólo hay una meta: destrozarles la vida. Algunas lo consiguen, bravo por ellas. Otras deciden darse la vuelta y no volver a mirar atrás: bravo por ellas. Cualquier decisión es buena. Cualquier daño generado es justificable. Cualquier dolor regalado es justo. Cualquier cosa que nos libere de la decepción y de la humillación… el fin no justifica los medios, ¿o sí?

El amor no es sufrimiento. Ni conformismo. El amor existe, y puede que no sean los cuentos que nos hacían soñar de niñas. Pero he conocido, conozco y conoceré a personas con relaciones buenas, leales y sinceras. Existen. Son. Y sobreviven… con suerte alguna de estas parejas me pedirá en algún momento que hable de su historia. Entonces sí que pondré nombre y apellidos. Porque es de la gente buena y noble de la que hay que hablar.

Puede que sea verdad, puede que mucha culpa sea nuestra, porque ¿quién no reconoce a un crápula nada más verlo?, otra cosa es que en ese momento decidamos vendar nuestros ojos. La elección es nuestra. Y todo empieza y acaba cuando nosotras queramos… pero no olvidemos que lo mejor siempre está por llegar. Y que los crápulas viven porque nosotras los alimentamos…

6 comentarios:

  1. Hay crapulas en los dos sexos, yo lo sé....
    jesus

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  2. yo digo que no miente quien quiere, sino quien puede ...

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  3. me paso lo mismo con un piloto de iberia y desde entonces no levanto cabeza ,dile a tu amiga q podiamos crear una asociacion de damnificadas

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  4. y que estas letras puedan ser leidas de tantas formas distintas...

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  5. Podrán ser leídas de diferentes formas, según le convenga al que lo lee..pero no fueron escritas nada más que en una.. Por alusiones....GRACIAS Laurita....Gracias. Me ha encantado volver a leerte.Un beso. A.C.F.

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  6. Hola Laura
    soy Manuel de Librería Albareda de Zaragoza
    me ha llegado tu libro "Dueño de tu destino" y me parece muy interesante te invito a la feria del libro , si estas interesada me llamas 976-443603
    muchas gracias
    un saludo
    Manuel

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